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Herramientas para ser inteligentes emocionalmente.





Iniciaré un ciclo de publicaciones acerca de un tema que parece muy de moda pero que no lo es tan así. Hablaré de las emociones explicando cada una de ellas y además daré herramientas para canalizarlas. 

Por hoy hablaré del porque las emociones y para qué son, además de la necesidad de canalizarlas mediante la  autorregulación .

Un acercamiento a la inteligencia emocional será en la aceptación de que si todos tenemos emociones y ante cualquier suceso ellas aparecen no hay que  permitir que ellas controlen nuestra vida, no podemos vivir sujetos a su accionar y para no estarlo es necesario realizar la autorregulación.

¿Qué son entonces las emociones? son señales de alerta que  están indicando algo. Su tarea, su responsabilidad es informarnos que algo que está ocurriendo nos afectará positiva o negativamente. 

Ellas hacen parte del kit con el que nacimos, pero la forma en como las vivimos y ponemos a funcionar se fue aprendiendo a lo largo de la vida. Nacimos con la emoción del enojo, del miedo, del enamoramiento, etc y en la forma del cómo reaccionemos, en la forma del  cómo las usemos en la vida cotidiana será el camino a la paz interior y tranquilidad o el camino al desgaste y la infelicidad.

Las emociones son una hermosa realidad de nuestro cerebro límbico diseñado para ayudarnos a sobrevivir. Así es, las emociones son para sobrevivir. Ellas aparecen para indicarnos que podemos estar en peligro de muerte o para señalizarnos que aquello nos va a impactar fuertemente. Las emociones no son para estar viviendo y buscando la paz interior, la felicidad o la plenitud, a ellas no les corresponde ese papel, pueden ayudar pero no es su tarea o fin último. Cuando se le delega esta tarea, se vivirá esclavo de las emociones, se vivirá buscando tener emociones fuertes para sentir que estamos vivos o por el contrario esclavizados por ellas, ejemplo: esclavos del miedo o del enojo.

Se tiene el derecho a sentir las emociones, a escuchar la señal de alerta que envia el cerebro, pero en la forma del  cómo se reaccione es donde se manifiesta la inteligencia emocional. Se tiene el derecho a estar enojado pero no a reaccionar con la agresividad, el insulto, la pataleta, la grosería, lo atarban.

¿Qué hay que desaprender? la mayoría de nosotros rechaza las emociones porque produce una sensación intensa y en algunas personas algo desagradable. Hay que  desaprender a hacer el autorechazo que en la mayoría de los casos se aprendió siendo niños.

Frente a las emociones lo primero que se hace es esconder, rechazar, sin aceptar, sin querer sentir lo que se está sintiendo. Se hace un autorechazo de las reacciones. Se nos enseñó desde niños a que no hay que "sentir la emoción" a no enojarnos, a no llorar, no  estar tristes, a no sentir envidia o culpa. Padres o formadores en su afán para educarnos intentaban castrar las emociones  o  que no las sintiéramos, pero dijeran lo que dijeran ellas estaban, se escondían y aparecían en otros lugares haciéndonos personas inseguras, desconfiadas, de doble personalidad; muchas veces queriendo agradar o para  que nos quisieran o aceptaran disimulando o escondiendo lo que sé sentía  realmente quizá era en el fondo   para encontrar la aprobación. Otros; lamentablemente iban más allá y su sistema emocional no solo quedo castrado sino anesteciado o atrofiado. Seres humanos insensibles frente a lo emocional, desconectados en su sistema fruto de una educación errada, la alexitimia aparece; viviéndose con una inteligencia emocional aplanada. Cuando me refiero a desconectados hago referencia a que aun sintiendo emociones se  ocultan o guardan tarde que temprano aparecerán en cualquier esquina de la vida.

La otra cara de la moneda lo presentan algunos  otros seres humanos que  se hacen esclavos de las emociones pues ante cualquier alerta interpretan que su vida llegó un su fin y deben defenderse a  puño y espada; por ejemplo, si alguien los cerro en la vía  pública, la forma ignorante emocional es insultar llenar el ambiente  de sandeces, insultar y demás cosas pensando que eso cambia en algo la frustración que se siente. Lamentablemente aprendió a canalizar el enojo con la agresión.

Hay que aprender a canalizar las emociones dejar de evitar rechazar la situación emocional , dejar de rechazar la emoción, porque  rechazo y deseo vienen juntos, por ejemplo si se rechaza la inseguridad, lo que se está   rechazando toma más fuerza; al rechazar la inseguridad se está haciéndo más inseguro. Si te dices a tí mismo, "no me voy a enojar, no me voy a enojar" terminas más enojado; no es no enojarte, sino asumir que estás enojado y  así  reaccionar de otra manera.

Un segundo elemento es el desaprendizaje de la manera en cómo se canalizan las emociones. El herir, lastimar, ofender, agredir a otros  o a sí mismo con las alertas que lanzan el sistema emocional es un equívoco que hay que desaprender. Esa manera errada de canalizar emociones se aprendió en el proceso de crecimiento, pues cuando se era niño y en la manera como aquellos que nos rodeaban y vivian sus emociones ya fuera en relación con nosotros o en relación entre ellos así mismo aprendimos a canalizar las nuestras; lamentablemente de una manera totalmente equivocada.

Entonces ¿qué relación hay entre la razón y las emociones? con la autoregulación, la autoconciencia hace que los procesos mentales tomen el control de las señales de alerta  frente  una eventualidad cualquiera tomándose la mejor decisión.  La razón no puede dejarse  dominar por las emociones y quedar ciega por la cantidad de reacciones químicas que suceden en el organismo, ella dębe tomar el control  lo antes posible para que se canalice y se logre la mejor actuación posible ante lo sucedido. Dębe ser su actuación tan pronto la alerta empieza a surgir, si no se atiende a tiempo, la reacción en cadena producida por la alerta obnubilará la razón y ya será demasiado tarde la actuación.

Veamos la siguiente  gráfica de la curva de las emociones:  la emoción dębe ser escuchada entre A y B, si se deja pasar a otro nivel más profundo la reacción casi siempre será algo desagradable e imposible de manejar. Llegando al punto  C donde hay una  explosión  o una  implosión  emocional haciendo que luego se caiga en el punto D, allí se tendrán unas sensaciones desagradables especialmente la emoción de la culpa, un dolor insoportable porque se  lastimó , se daño, se hirió pero ante todo porque se perdió el control.




Si no se acepta la emoción ya sea negándola o impulsándola, el sistema emocional es  capaz casi de apagar el sistema racional (la neocorteza que está justo debajo de la frente) haciendo que quedemos actuando y diciendo cosas que a la larga serán dañinas y perjudiciales, terminaremos actuando de la forma más primitiva posible. Es justo en ese momento en que hace su aparición la culpa  como aquella emoción que cuestiona por las reacciones que se tuvieron.

Pero está el otro extremo y es donde la razón no deja a la emoción ser y surgir como lo que es; una señal de alerta, la razón quiere acallar y dominar, pero la emoción tarde que temprano aparecerá en otro lado, emoción reprimida explotará en otro momento o en una somatización. Cuando la emoción es dominada y reprimida es porque  la razón exigente hizo su aparición; veamos cómo funciona.

La razón exigente:

Fruto de nuestro proceso de evolución, cultural, social e intelectual aparece la razón exigente, esta es hija del "deber ser" lo importante es que debes ser esto o aquello sin importar lo que  conlleva,  no le  importa el camino tomado, no le importa el daño que se hizo, no le  importa lo que se llevó por delante.

La razón exigente se habla a sí misma y a los demás sin importar cómo estén todos, descalifica al realizador, el cree que si consulta al realizador este no hará nada bien es un vago y tiene que dominarlo. Olvida que cuando el realizador está en las condiciones propicias tiende al plus. Ejemplo, el típico padre cuando el hijo tiene malas notas o resultados sin importarle la realidad que tiene y vive el menor, le impone  «el debes que» él cree que todo  consiste en el  tienes que esto; tienes que aquello ... porque él cree en el «querer es poder», pero  querer no es poder, querer es querer, es el combustible, es la fuerza pero no puedo viajar a Bogotá en un tanque de gasolina, necesito del poder. El motor es necesario pero no suficiente.

La consecuencias de esta realidad son nefastas, es un actuar que dará una suma de errores pensando que las demás realidades no tienen instrumentos para realizarlo, pensando en que basta con que se lo repita, dejando peligrosas consecuencias, este realizador (cuerpo) al principio se adapta pero luego se agota, se siente culpable, se presiona con tortura generándole sobreesfuerzo mental. Tarde que temprano  se enfermará. Por tanto, el «tienes que» no escucha lo que hay en el interior. El aprendizaje que hay que hacer es muy sencillo y a la vez complejo se puede con el ¿tú que piensas?  Estás  en las condiciones, tienes ganas, algo necesitas de mi para ayudarte.
¿En la mañana como me programo? retomando al ejemplo del padre: en qué te puedo ayudar, es pasar de una forma dañina  a una propicia, transformar una actitud exigente perversa a una actitud que exige pero que invita, propicia, consulta, respeta y alienta, enmarca límites.

Tarea de la semana:

Pregúntate a ti mismo

1. ¿cómo es tu relación entre la razón exigente y tu ser en general? ¿cuál debería ser tu actitud?
2. ¿Qué deberías desaprender en el manejo de tus emociones?

3. ¿En la curva de las emociones vas a hacer conciencia para evitar llegar hasta el punto D?

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