Hoy hablaré de una forma que quizá a mas de uno le parezca profundo y un tanto pesado pero hoy quiero ser directo y dedicarle tiempo a un tema muy importante para la vida del ser humano.
Queridos
viajeros para hacer un encuentro personal contigo mismo, se necesita una “herramienta” esencial, una de
ayuda vital para poder sumergirse a los más profundo del ser; el discernimiento.
En
el Camino de la vida siempre se hace opciones
que llevan a tomar decisiones que se verán reflejadas en acciones
que se manifiestan en la búsqueda del hacer real los sueños.
En
ese caminar las opciones son aquellas
líneas fundamentales que guían. Es aquel
camino que marcará y orientará la
existencia. La opción principal de la vida es la “vida en la verdad”. La opción
fundamental desde el amor y para el amor. Esto lleva a replantear
automáticamente por donde se encamina la
existencia. Si no haces opciones claras todas las decisiones que tengas que
asumir en un momento determinado serán una tragedia. Las opciones encaminan las
decisiones. Los dilemas existenciales que se vayan presentando más adelante
serán resueltos por las opciones de vida que se haya hecho.
La
opción de vida nace y se hace desde la libertad de cada ser humano pero se
gesta en el hogar. Si en la familia se ha hecho una opción por lo bueno y lo
saludable, por lo correcto y lo justo, por lo santo y bello los hijos crecerán
en esa opción. Desde luego al crecer tendrán en sí mismos una opción ya clavada en
la piel y su intimidad. Al crecer esos hijos es altamente probable que guíen su
existencia por esa ruta. Claro está, nada ofrece garantía de que suceda porque
el corazón humano también es caprichoso y en muchas ocasiones se enceguece y se
deja llevar por otros senderos.
Consciente
o inconscientemente todo ser humano hace una opción para sí. Donde está su
tesoro allí estará su corazón. De nada te sirve buscar caminar en la búsqueda
de la plenitud y la paz si no has
revisado tu opción fundamental. En la medida que se revise la opción fundamental
se puede mirar las decisiones y las acciones. Es más, si conoces cual es la opción fundamental que
guía tu existir ya puedes ir haciendo un discernimiento para las decisiones que
podrías tomar. Intimar contigo mismo es ir a revisar la opción fundamental de
tu existencia. Es profundizar en lo que está motivando tu misión. Si no hay una
revisión de dicha opción es perdido todo esfuerzo en tomar decisiones rectas y
más doloroso aún, cada acción será un lastimar la propia existencia y la de
aquellos que viven junto a ti. Sería poner las fuerzas en el lugar equivocado. Es
un desgaste sin sentido.
Todo
esto no quiere decir que por tener una opción clara ya se viva en paz y
tranquilidad. Por el contrario el hecho de vivir dentro de una opción es lo que
hace vivir en la verdad. La opción se hace carne en tu vida a través de las
acciones cotidianas. Y para que esas acciones se vayan dando éstas han sido pasadas por decisiones. Quién no ha estado frente a una
situación concreta y no sabe: ¿qué decidir? ¿Qué rumbo tomar? ¿Qué camino
recorrer? ¿Qué es lo que pasa en su vida?
Muchos
son miedosos para tomar decisiones,
otros son más arriesgados, pero tanto los unos como los otros en algún momento
se preguntan a sí mismos. ¿Qué horizonte tomar?
Todos
los días hay que tomar decisiones. Todos los días hay que ir decidiendo sobre la
marcha sobre todo si tienes
responsabilidades que te exigen la toma de decisiones a cada minuto. Incluso el
levantarte hace tomar la decisión de
hacerlo ya, o decirle al despertador que te regale otros cinco minutos más.
Pero
me voy a referir a las situaciones en las que toca tomar decisiones transcendentales
que afectarán la vida para siempre.
Hay
veces que la cabeza gira en mil vueltas
entrando en un rumiar de pensamientos constantes. Las noches se hacen eternas, se llora, se asusta el alma, se preocupa el
corazón. Pero la tan ansiada decisión
nada que aparece.
Quién
no se ha sentido presionado por familiares y amigos en esa toma de decisiones.
Por acá dicen aquellos, por allá es mejor
murmuran los otros. Aquel dice ¿por qué mejor no esto?
De todas partes se recibe consejos. Algunos van más allá y maltratan con sus comentarios. Otros intentan
manipular. Fulano de Tal ofrece una
serie de cosas que dejan muy ilusionados pero llega Zutano y desinfla lo que parecía
tan bonito y real.
El
tiempo apremia y se tiene que tomar la decisión, pero se está más confundido
que nunca. Como dice la sentencia jocosa: “yo antes era indeciso; ahora no se”
Entonces
¿qué papel juega el discernimiento? Hay que
tener claro que el discernimiento es un don y una tarea.
Es
una tarea, y lo vas puliendo a medida que
la vida te vaya enseñando. En los años mozos es un tanto más difícil
hacerlo. La importancia de los padres en tu vida es éste aspecto es
fundamental. Se necesita que los padres acompañen en esos procesos de aprender
a discernir. Dependiendo de la edad los
padres irán dando las posibilidades para
que los discernimientos sean cada vez más personales.
Para
que los padres hagan de esto una
realidad sana. Están llamados a hacer también un discernimiento para poder llevar a cabo su rol. Cuando los padres no
asumen éste rol con delicadeza; es posible que se termine cayendo en un
paternalismo; haciendo de sus hijos seres
dependientes, personas que nunca tendrán autonomía. Si los padres hicieran más
el proceso de discernimiento evitarían tanto dolor y trauma a sus hijos y a sí
mismos.
El
discernimiento encamina la agresividad para catapultar tu voluntad frente a una
situación determinada. Te permite establecer límites a tus deseos y
posibilidades. Te ayuda a colocar los límites de tu presencia ante los demás
para no hacerles daño y herir pero también ayudan a manifestar inconformidad ante una situación determinada. El
discernimiento te ayuda a decir la verdad
con caridad y con claridad. El discernimiento te sirve para ver las
situaciones de otro modo. Le da al miedo el lugar y tarea que le corresponde,
lo usa como factor de ayuda para evitar
el peligro; pero también evita que el
miedo sea el que te rija en cada momento esclavizándote y enredándote con ideas
irracionales.
En
el discernimiento la razón analiza las distintas posibilidades que se te van
presentando. Los sentimientos te orientan a mirar tu actitud frente a cada
posibilidad que la razón va clarificando y las pasiones te muestran la fuerza
de atracción que cada uno de esos riesgos generan en ti.
El
discernimiento te guiará a conocer un poco más lo que eres, te hará intentar
clarificar y poner en limpio cada cosa de lo que vives.
Aunque es cierto también que los límites de la
pasión, la razón y los sentimientos no son reconocibles tan fácilmente (tal vez
no haya frontera); pues se entremezclan
tan bien que en ocasiones no permiten
ver claramente lo que está sucediendo.
Cuando
haces un encuentro contigo mismo puedes descubrir el desorden, allí es posible
que encuentres el causante de ello. Tal conciencia de lo que te sucede ayudará a tener pautas
para mirar dónde debes enfocar tus búsquedas y luchas, para donde enfocar tus esfuerzos.
Te
ayudará a mirar cuál es tu debilidad y dónde la fuerza del mal se ha venido
anidando, te permitirá ver cuál es su estrategia ¿Con qué te tienta? ¿Cuándo te engaña? ¿Cuándo
eres más propicio a caer en la tentación?
El discernimiento te permite encarar
las luchas internas que tienes que dar, muchas veces no luchas contra
ti; más bien luchas contra el demonio y sus artimañas.
El
discernimiento te hace ver que por tus
propias y únicas fuerzas no puedes lograr tu crecimiento y que requieres a la divinidad.
¿Pero
cómo sabes que la decisión que tomaste fruto de un discernimiento es correcta?
Ante todo; lograrás una paz profunda; puede ser que aún sientas miedo, es
algo normal, este nos mantendrá alertas
pero la zozobra desaparecerá.
El
discernimiento te ayuda a ser conscientes de lo que sucede y acontece, esto ya
es un gran puntal en nuestra búsqueda de nuestro sueño; porque poco a poco irás cambiando lo que hay
en ti.
Pero
este proceso de discernimiento no es bueno hacerlo solo. En un discernimiento
interior a veces la razón se muestra muy fuerte, a veces los sentimientos
agarran la posta, a veces las pasiones sacan las uñas. De ahí que la presencia de otra persona, encausará todo lo que te vaya surgiendo.
Es
bueno que busques a una persona que haya hecho un proceso de ordenamiento
interior; para que te ayude a clarificar todo lo que te está sucediendo.
Puede
ser cualquier persona que tenga el don del discernimiento, que sepa escuchar,
que sepa guardar un secreto, que no juzgue. No digo que sea perfecta, sólo que
esté en proceso de encuentro consigo misma.
Es
bueno saber que alguien que esté humanizándose
puede ayudar a humanizar a otro. Cuando sea muy acendrado tu desorden, sería bueno visitar a un profesional de la salud
en este campo, una patología, un vicio, una dependencia al alcohol, a las drogas,
al juego, al sexo desordenado, al cigarrillo, etc. tratadas a tiempo ayudaría enormemente a evitar tragedias más
adelante tanto a ti como a los que te rodean. Pero también puedes buscar a la persona que Dios ha puesto para
esto. El sacerdote, el pastor, el terapeuta como hombres y mujeres escogidos
para Dios para acompañar a sus hijos.
Por
último y como siempre lo digo, el discernimiento siempre debe partir desde la
pregunta del ¿para qué? Nunca del ¿por qué? La pregunta ante cualquier
situación que sucede por muy simple o compleja que sea es: ¿Y esto a mi vida
para qué?

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