Ir al contenido principal

El demonio, ¿cómo luchar contra El?



En esta semana voy hablar de éste seductor padre de la mentira y del engaño, claro está no quiero entrar a discutir si el demonio existe o no, no es el tema que me atañe; pero eso sí, quiero  mostrar y presentar la acción del maligno en nuestra vida y que nadie  absolutamente nadie puede negar desde su propia experiencia.

Es una realidad que ocurre y que nos encierra en un mundo de destrucción y caos, lógicamente doy una respuesta afirmativa de su existencia pero no una respuesta metafísica racional sino una respuesta muy existencial; si tienes  luchas interiores es porque estás luchando contra alguien, lo llamaré como siempre se le ha llamado: El demonio, el mal espíritu, el tentador. Anselmo Grum en su obra Nuestras propias sombras[1] nos habla desde su propia experiencia como monje Benedictino y tomando la experiencia de los monjes del monacato de los primeros siglos de la era cristiana en el cómo asumir nuestras luchas contra el demonio, dejemos que el monje nos ilumine para explicarnos mejor y la manera como los mojes de la antigüedad veían al demonio, (quizá sea un lenguaje un tanto pintorezco pero es una forma muy gráfica de presentarlos)

“los antiguos monjes atribuyen a los demonios un cuerpo aunque algo más leve que el de los hombres..... El aire es además el ámbito donde están los demonios. En él se pueden mover más rápidamente que los hombres porque vuelan, son fríos como el hielo. Normalmente son para nosotros invisibles, pero pueden adoptar determinadas formas de manifestación. No pueden convertirse en cuerpos como  los  ángeles  pero pueden tomar formas y colores de cuerpo y presentarse como cuerpos o algo semejante”…….” Los demonios excitan en nosotros las imágenes  de la fantasía”. Se apoyan también en nuestros recuerdos nos excitan con las  imágenes  de esos recuerdos y  emociones (y así)  pueden impulsarnos al lugar que ellos quieren”
los demonios no saben lo que pensamos pero si nos observan muy atentamente en lo que hacemos, decimos, gestos, expresiones, a dónde vamos y con quienes estamos. 

Todo aquel que inicia un proceso de cambio de vida, inicia algo así como un desierto, Cuando hablo de desierto me refiero <a algo más que un lugar>  representa   una vivencia,  casi que  un estilo de vida. El desierto es una tensión.  Una  que se encuentra  entre el silencio y el deseo de voz, entre la soledad y la necesidad de alguien,  entre lo agreste, duro, solo, absurdo y lo plenificante, generoso, realista y dueño de sí.


Sólo en el desierto puedes conocer realmente lo que eres y tienes como ser humano, si no haces la experiencia de desierto tu relación contigo mismo, con la naturaleza, con los demás y con Dios nunca será real y sincera. Al estar en el desierto experimentarás inmediatamente su fuerza hostil que se evidencia como “renuncia”. Cualquiera que vaya al desierto sentirá en lo profundo de su ser una inquietante sensación de no querer perder la situación de vida en la que se está en ese momento en la mayoría de los casos de vivir una doble vida. El demonio se te presenta a través de imágenes, sensaciones, recuerdos de racionamientos con miles de verdades, muchas veces  tan reales  y ciertas que   hace aferrarte  a ellas para no soltarlas y perderlas.

La renuncia es la primera prueba que se tiene  que vivir justo en el primer instante en que te dispones a encontrarte contigo mismo y vivir el desierto. El demonio siempre te confrontará y te hará sentir incapaz para estar ahí; primera estrategia que usa; él no quiere que estés en el desierto porque  sabe que tu estar allí y con perseverancia  tu encuentro intimo  con Dios tarde que temprano se dará.

Cuántos  en un instante de la vida cuando se ven confrontados  ya sea por sí mismos, por otra persona o por cualquier situación no se quiere dar el paso ante lo que  se vive porque se siente que si  se deja esa realidad no se sabe que irá a pasar, crees que morirás de dolor y sufrimiento, aún a sabiendas que lo que se vive es una tragedia; se sabe y siente que estás en el precipicio pero no se  renuncia porque se está convencido fruto de los engaños del demonio que  explotará la vida. No  se renuncia  por no sufrir pero se sigue sufriendo peor y más. Cada día que se pasa en esa doble vida el sufrimiento es más grande; por más que los momentos que se vivan generen una burbuja de placer o de éxtasis, cuando se vuelve a la realidad el sufrimiento es horrible.

Cuantos hombres y mujeres casados se enfrentan con esta realidad cuando su relación entra en un estado de resequedad donde es muy poco lo que se recibe y es muchísimo lo que se da; aunque no siempre es así, porque incluso estando todo maravillosamente bien al aparecer otra persona se entra  en una situación que   perturba; esto  hace sentir que se tiene que renunciar a aquello que apareció y que se ve tan exquisito y jugoso pero que a la larga destruirá. Es ahí cuando el demonio  presenta una cantidad de mentiras disfrazadas de verdad: “es que está muy linda y no quiero dejar pasar esta oportunidad”, “es que mi mujer ya no es la misma de antes” etc.

Al entrar en desierto inmediatamente aparecerá ante tu ser la renuncia y la pérdida; pero renunciar y perder no es fácil, perder es doloroso. Estar en el desierto es sinónimo de renunciar y perder; más aún; sólo en actitud de desierto se puede renunciar porque el desierto es invitación a la soledad y a la negación, este es el punto de quiebre que el demonio usa para expulsaremos de allí, él sabe que nuestra permanencia en el desierto te dará fuerzas para la renuncia.

En el desierto se puede hacer el inicio del descalzarse. En el desierto Dios le habla a Moisés y es allí donde le pide se quite todo. A través de la vivencia del desierto se puede ir soltando, haciendo el desprendimiento, permitiendo la vaciedad, vivir la perdida.  Tan pronto se hace inmediatamente viene la sed. Al referirme a desierto prontamente  aparece la realidad de  “sed”.  Tomo la sed acá como  aquel deseo natural que subsiste en nosotros para calmar nuestros instintos básicos.  Con esta imagen abordaré la segunda estrategia que el demonio usa: Si has renunciado y dejado atrás tu situación de vida doble no puedes pensar que todo terminó ahí. A los pocos días empiezas a evidenciar un deseo casi que incontrolable para volver a lo mismo, un deseo que tiene experiencia  y sensación de sed. Pero si la renuncia y el perder se hace desde el voluntarismo tan pronto cuando aparezca la sed buscarás lo que con tanto ahínco se intentó  renunciar, pero si la renuncia que has hecho la haces en un encuentro sosegado y tranquilo permitiendo que sea Dios el que vaya llenando ese vacío que quedo fruto de la renuncia se hará más  fácil perder y  asumir lo perdido.
Después de todo esto si el demonio ve que no puede expulsarte del desierto continuará estudiándote, te mirará cómo te comportas, analiza tu condición humana y tus debilidades. El  demonio al estudiarte y conocerte empieza a brindarte un sinnúmero de banquetes  apetitosos para que tu  realidad personal flaquee .

“los demonios observan a los monjes. No les es posible ver directamente en las almas lo que está reservado sólo a Dios. Sin embargo puede conocer lo que sucede en el hombre a través de las palabras, las actitudes corporales y la conducta exterior. Por eso tienen muy en cuenta la expresión del rostro para ver si muestra ira, irritación o tristeza. Miran atentamente a ver dónde se dirige el hombre, hacia qué personas, hacia que acontecimientos. Observan la forma y manera de sentarse, estar de pie o caminar, nuestras miradas pueden denunciar a los demonios, nuestra manera de andar les hace patente nuestra indiferencia o nuestro enervamiento. Nuestros gestos y nuestra actitud corporal no son algo sin importancia para nuestra vida espiritual.”…. “para Evagrio Póntico, estas manifestaciones son puertas para la irrupción de los demonios. Nuestro hablar,  nuestras maneras. Nuestras actitud corporal nos lleva en una determinada dirección, si no prestamos atención a todo esto, podemos ser conducidos, sin darnos cuenta a un encarcelamiento interior” [2]

He escuchado a muchos hombres afirmar que basta con tener una relación afectiva sería y que va por el buen camino cuando inmediatamente empieza a aparecer por todos lados propuestas que cuando se estaba sólo y soltero no existían. El demonio usa y abusa tu debilidad para alejarte de tu opción fundamental y hoy estará buscando la manera de evitar que tú te encuentres contigo  mismo y con Dios.

El demonio al analizarte sabe exactamente por dónde nos atacará la sed. Logra evidenciarte en tus debilidades, será por allí desde -el donde te ataque- el demonio es cruel y lo hace sin tregua.
He hablado de una palabra que para muchos suena rara y extraña; luchar. La lucha hoy en día se tiene como válida para salir adelante y lograr las metas y sueños personales. Pero quiero hablar de la lucha interior que todos evidencian cotidianamente y que en el desierto es más que necesario hacerla pues en el desierto se lucha contra y con el demonio.

Encontrarte contigo mismo  es ya  una lucha. Lástima que tu mundo moderno es muy flojo frente a lo que vive cada uno en su interior. Lamentablemente ya no se forma a los  hijos en disciplina. Parece ser que muchos  ante cualquier sufrimiento y dolor salen corriendo. Lo es más terrible cuando muchos  padres no enseñan a  sus hijos a asumir el fracaso. El demonio usa todo esto en tu contra. El demonio siempre usa el no tener límites. Es el padre del NO límite. La desmedida es su principal aliada. En el desierto y con una  actitud de descalces puedes darte cuenta de cuánta desmedida hay en ti y descubrir en dónde no  estás colocando límites y la desmedida se está haciendo dueña y señora de tu existir; por muy noble y especial que sea un objetivo si es desmedido será una real manifestación que Satán por ahí está merodeando.

Tal vez más de uno se dirá a si mismo que no tiene vocación de monje y que no tiene que luchar contra el demonio; ummm, pero puedo decir que todos llevan un monje en su interior. Entiéndase  la expresión “monje” como aquel que se atreve a ser fiel a lo que es desde lo que el Señor pensó para él. ¿Cuántos   hemos experimentado en el interior estas luchas que acobardan, alejan, desgastan y que casi siempre  sumergen en un mundo de sin sentido y tragedia?



P. Ansel Grum

El Padre Anselm Grum nos habla de las distintas clases de demonios que  tientan y de la manera cómo se pueden enfrentar, un enfrentarlos no con verdades racionales que nos hace entrar en discusiones con ellos; a la larga siempre se terminará perdiendo porque ellos son señores de la mentira. Recuérdese  lo que le pasó a Eva cuando en el paraíso terminó creyendo los argumentos falsos  de Satán. Acá vas a enfrentar tus demonios con la verdad, con la palabra de Dios. Si bien es cierto la psicología vislumbra elementos que cada uno tiene en su interior sobre estas luchas, esta misma no siempre tiene todos los elementos para asumirlas y sanarlas. Lo mismo de la famosa mente positiva y otras técnicas más modernas, aclaro que no es que quiera agraviar las ciencias modernas; pero si, quiero darle el lugar que a cada uno le corresponde.

Si tus heridas y dolores nos son sanados, por más que le pongas mente positiva o estrategias superficiales, con el tiempo terminarás más enfermo y peor de lo que estabas en un principio, porque tu lucha no es cuestión de sólo buena voluntad sino de sanación y plenitud y la plenitud existencial sólo proviene del ABSOLUTO, de Dios.

He insistido en que el demonio usa tu razón para llenarnos de verdades mentirosas, si  racionalizas siempre tus tentaciones “lógicamente” cederás a sus verdades, por eso hay que descubrir con la misma razón qué tan cierto es lo que aparentemente se ve de verdadero. Para  hacerlo es necesaria la descalces y la desnudez, excelente medio para descubrir las artimañas y falsedades del demonio.

Al demonio hay que enfrentarlo en la mayoría de los casos, son muy pocas la oportunidades en que no haya que hacerlo, eso dependerá del interior de cada uno y de la manera como sea tentado; lo cierto es que a tus demonios siempre hay que hacerles frente, pero no con “aguas tibias” sino con la fuerza de la palabra de Dios. Con la misma pasión que hay en tu interior puedes hacerle frente a él. El enojo que brota de tu pasión es un recurso muy necesario para enfrentar al demonio, para decirle con radicalidad y fuerza ¿qué quieres conmigo? Y por último expulsarlo, después de haberlo enfrentado.  Es bueno aclarar que si no manejas y ordenas tus pasiones el enojo será el que te domine y terminarás  siendo  manipulados por los demonios con las mismas armas que tienes para enfrentarlos; una manera de saberlo es cuando por culpa del enojo cometes locuras contra el prójimo o con lo que te rodea, ahí estás siendo viles títeres del demonio. Siempre él  terminará burlándose  de ti.

Jesús cuando enseñaba a orar nos decía  le pidiéramos a su Padre  “no nos dejara caer en la tentación y nos librara del maligno” Jesús  deja entrever que no es no tener tentaciones, estoy hace entender que siempre estarás sujeto a las tentaciones, el demonio siempre estará buscando la manera de derribarte. El Maestro nos enseña a pedirle al Padre para que él sea el que nos ayude a no sucumbir ante la tentación, sea Dios el que te ayude en la batalla contra el demonio.

Voy a explicar las distintas clases de demonios, la estrategia que usan para dominarte y la manera como los debes enfrentar. Cabe decir que primero hay que conocer y saber quién es el que nos está perturbando para poder enfrentarlo, luego con la Palabra de Dios y con obras poder espantarlo; por último llenarte del gozo de la presencia de Dios al sentirte y saberte victorioso, no por la lucha en sí sino porque ese espacio de tu casa ahora es habitada por el Espíritu de Dios.

Los tres primeros demonios atacan las pasiones, los otros tres lo emocional y los dos últimos atacan lo racional. Veamos uno por uno. En esta primera entrega hablaré de los tres primeros.

Existe el demonio de la Gula. Su estrategia es la de hacerte creer que tienes que comer  ya. Muchas veces la ansiedad que circunda tu vida fruto del desorden interno que llevas te arroja a tener que comer algo, a tener algo entre la boca para saciar el insoportable momento que estás viviendo. El demonio de la gula que ya se ha ido acomodando en tu casa, y quien ha desordenado tu interior, sabe que muy pronto recurrirás al instinto innato de comer y allí buscar apoderarse de ti. Este demonio llena la cabeza  de ideas y argumentos para tener hambre y para comer. Si bien es cierto, al comer se calma la ansiedad por el momento, se atacarán las consecuencias pero  no las causas de ella. Se continuará con el círculo vicioso y se estará en la cancha de este demonio, seguiste su juego. Al intimar podrás descubrir sus artimañas y verlo frente a frente, lo podrás confrontar con la palabra de Dios al estilo de  Jesús “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” Mt 4,4, Es muy distinto enfrentarlo con la palabra de Dios que  contra-argumentando a los razonamientos que él  ofrece. “No quiero comer, no lo necesito; estoy muy gordo, hace unos minutos comí”,  tarde que temprano irás a hartarte de comida y bebida. Si lo enfrentas con la palabra de Dios el huye despavorido porque se ha sentido  descubierto,  quedarás libre de él y por sobre todo, irás dando espacio a Dios para que te sane y empiece a habitar  tu interior.

Otra gran ayuda es hacer ayuno de vez en cuando, privarte de algo que te gusta en demasía: un chocolate, una golosina, etc. Te fortalecerá en la fuerza de la voluntad  para la próxima lucha que tarde que temprano llegará. Es de felicitar que lo que no se comió o usó  se lo des  a alguien que lo necesita.


El demonio de la lujuria: Este demonio ataca en la fantasía, llena de imágenes y recuerdos de cuerpos; sobre todo usa el instinto normal de la sana sexualidad degenerando hacia ella una dependencia horrible. Al instinto este demonio busca que se le ultraje y lo lleva a niveles insospechados de autodestrucción por conseguir el placer. ¿Es malo el placer sexual? No. Es una realidad y posibilidad humana. Pero debes ser dueño de las pasiones sexuales y no que ellas sean  dueñas de tí.

Cuando el demonio ve que tu pasión tiene una fuerza mayor en la sexualidad y que se ha convertido en tu debilidad principal, ya sea por causas hormonales, por la cultura en que crecimos etc., te atacará tan salvajemente que llegarás incluso a pensar que sin ella no puedes vivir. Te atormentará  con imágenes constantes, todo el alrededor te lo refiere a la sexualidad: objetos, personas, animales, tus diálogos, chistes, miradas etc. Quedarás tan imbuidos en ella, que ya no te das ni siquiera cuenta en lo que has caído; nos llega a parecer tan normal y hasta necesario. Los límites de la sexualidad sana se rompen y se pierde; todo lo que haces, vives y te circunda es para satisfacer tu sexualidad, tus relaciones con los demás son determinadas por la pasión desordenada del sexo. Muchas veces a este demonio habrá que enfrentarlo con mucha fuerza pero  muchas otras veces más, habrá que huir de él. Por ejemplo; si sabes que es tu debilidad y el demonio se te filtra por ahí, es muy probable que no pueda estar en ambientes donde la sexualidad  desordenada este pululando (pornografía escrita o en video, prostíbulos etc.). Tu fuerza de voluntad no podrá enfrentarlo y terminarás en un desorden terrible, a la larga terminas yendo una y otra vez a ese lugar o ambiente para calmar esas ansias que se apoderaron de ti. Como reza el adagio popular “más vale aquí corrió que aquí cayó. Hay que reconocer también que  no todas las veces podrás  huir, entonces enfréntalo con la palabra de Dios. No puedes enfrentarlo con tan solo buena voluntad o con ideas piadosas. Por ejemplo; no puedo decir, “no hago esto porque es pecado” o “porque de pronto alguien se entera”, “ no puedo hacerle esto a mi pareja” tarde que temprano cuando el desierto de la vida arrecie; ya no importará que es pecado, o la pareja, o los comentarios externos; porque  es tan cruel la sed del desierto en la que  estarás que  todas esas ideas pietistas no servirán sino para hacerte sentir tan culpable cuando seas conscientes de lo que hiciste; en lugar de acercarte a Dios para pedir su perdón creerás que no te lo mereces; el demonio sigue urgiendo y destruyéndote.

La situación que ahora vives viene causada desde mucho más atrás, allí donde tuviste que hacerle frente al demonio de la lujuria no lo hiciste con las verdaderas armas. Tienes que atacar las causas de tu pecado no sólo las consecuencias. La palabra de Dios te puede ayudar; no puedes ser fundamentalistas con ella,  no puedes usar la palabra de Dios como contraargumento del demonio; o sea, tomar textos bíblicos para  responder a las mentiras que el demonio te está presentando. ¿Cómo hacer para darte cuenta si  estás “usando” la palabra de Dios para eso?  En el caso de la lujuria si tomas un texto bíblico como por ejemplo Mt 5,29 “si tu ojo te hace pecar, arráncatelo y échalo fuera de ti, porque es mejor perder una parte de tu cuerpo antes que se pierda todo en el infierno…” ¿entonces, irás a arrancarte y cortarte tus partes íntimas? O que por el contrario, ¿te juzgarás por tener una pasión tan fuerte en la sexualidad llegando al punto de agredirte? Si todo es así,  te evidenciará  entonces que no estás viviendo la palabra de Dios de una manera Salvífica, simplemente la estás usando para tus ideologías y para contra-argumentar las mentiras que el demonio te está ofreciendo. El problema no es de la palabra de Dios, sino de la manera como yo la estás viviendo. No es no responder con la Palabra de Dios sino responder pero haciendo con ella que la verdad y la presencia de Dios te tome.

Quiero ser muy claro en que nunca debes responder a las mentiras de Satanás hay que descubrirlo y decirle con firmeza que es en Dios en donde pones la fuerza del existir. Puedes enfrentarlo  así (Salmo 6,9) Apártense de mí todos los malvados, porque el Señor ha oído mis sollozos.
Para los que son casados y después de haberse puesto de acuerdo; es recomendable de vez en cuando dejar de tener relaciones íntimas por un tiempo, no porque sea pecado tener relaciones con la pareja con quien se dispuso a vivir hasta que la muerte  separe sino que al hacerlo se evitará que las pasiones sexuales sean las únicas que guíen la unión. Otro beneficio será evitar la rutina sexual que a la larga cansa y debilita la relación marital haciéndole perder la magia  y lo maravilloso de la sexualidad en la unión, si se deja que esa magia se pierda por el abuso de ella misma, el demonio   te llenará de argumentos e imágenes para buscar en otros cuerpos ajenos lo que en la pareja se ha desgastado y acabado.

Para los que viven la abstinencia cotidiana; este tema es bastante complejo pues el don que Dios dio para poder vivir una sexualidad sana puede verse roto y dañado por las argucias del demonio, por razonamientos mundanos y verdades racionales; el demonio hace que el  horizonte de la abstinencia por el reino de los cielos se extravíe pues este sólo se entiende desde la fe y por la fe. Hay que estar muy atentos porque el demonio puede argumentar en miles de formas y cuerpos para que se corrompan los esfuerzos que se van haciendo, la abstinencia vista y vivida desde el voluntarismo, tarde que temprano  llevaran a abandonar toda una opción, incluso puede llegar a aberraciones.
Así como con la comida buscas calmar la ansiedad, de igual forma si tu debilidad está tomada por las pasiones sexuales desordenadas siempre que la ansiedad aparezca buscarás gratificación en la pasión sexual, ya sea consigo mismo o con otro cuerpo.




Me voy a permitir hablar un poco de la ansiedad. Si bien es cierto ésta es algo que degrada nuestro ser, ella proviene de lo más íntimo que hay en ti, de tu mismo misterio que ha sido dañado. Más arriba explicaba que todos tenemos un deseo de plenitud y búsqueda por el Absoluto, pero cuando se corrompe por el mismo pecado fruto de nuestro no escuchar a Dios y obedecerle más al demonio escuchando sus mentiras, nuestro  deseo de plenitud se vicia. Entonces; deseo de plenitud corrupto - igual – ansiedad, por ende, cada vez que busques calmar tu ansiedad gratificándote en cualquier cosa dependiendo de tu debilidad conocida y abusada por el demonio, caerás en más desorden, caos y tragedia. Ya no quedará solamente en nuestro interior emocional, psicológico o racional sino que nuestro cuerpo físico empezará a sufrir; no solo somatizando los efectos que conlleva nuestro modo de vivir sino también ocasionaremos  daños a nuestra salud física. Obesidad, enfermedades venéreas, cardiovasculares, cerebrales, Infecciones virales, problemas de orden siquiátrico; que por desgracia se irán heredando de generación en generación como cadenas que vamos cargando. La ansiedad es causa no consecuencia. Muchas veces se trata de calmar la ansiedad pero de nada sirve si no se ataca la consecuencia. La ansiedad es un grito desesperado de tu intimidad para decirte  que no puede contener más todo lo que estás viviendo y estás a punto de explotar. Es una alerta para decir que no eres dueño de ti mismo. Que hay alguien más habitando tu interior. Es una manifestación de que has hecho de lo finito tu máximo sentido. El ser humano está llamado a vivir en la finitud que lo rodea la búsqueda del infinito.

La ansiedad y el desespero existencial son alaridos de tu interior para decirte que el sentido de tu vida  está perdido. Todos los seres humanos estamos en búsqueda constante, es un caminar hacia lo infinito, es hacer que lo infinito case en lo finito de nuestra realidad. El desorden interno es hacer de lo finito que  te rodea tu dios.

Enfrentar el demonio de la lujuria no significa que debas  matar tus instintos humanos naturales sino que más bien los has de unificar a todo tu ser, haciendo de ellos fuerza y vida plena “el instinto no se mata, cuando se ha aceptado la lucha con él se ha integrado al ser”[3]

El demonio de la codicia. En  la naturaleza humana  hay un instinto que busca guardar  para lo que se avecina. Pero al igual que los demás instintos,  si no se tiene delicadeza en su maneja se termina esclavizado por él. El demonio de la codicia usa lo que se tiene en el instinto y nuevamente  llena de argumentos: La codicia sugiere al alma el sentimiento de la vejez, la incapacidad para trabajar, un hambre a la vista, posibles enfermedades, la amargura de la pobreza y la vergüenza que conlleva. Y todo esto para conservar lo necesario”[4]

Al observarlas parecen verdades o ¿quién no se preocupa por tener una buena casa o tener un buen transporte? El problema radica no en no tenerlo, sino en las mentiras en que te puedes fundar para  poseerlo. El demonio de la codicia va insertándote en su mundo de una manera tan sutil que no te das cuenta; cada vez quieres más y más. Al conseguir el objeto que tanto ansías, éste pierde su esencia, sientes el vacio de la posesión, el sólo poseerlo no es suficiente a continuación  se debe  mostrarlo a los demás para hincharte. Al paso del tiempo llegas a creer que ya hay que reemplazarlo  pues la codicia  exige más y ¡claro! te dedicarás a buscar “algo mejor”.

El demonio de la codicia siempre te pone espejos, trabaja en conjunto con la envidia; si tu amigo o vecino compró o consiguió algo mejor, inmediatamente saltas y buscamos la manera de tener algo similar o mucho mejor. Te llenas de argumentos para hacerlo.  Si desde niño no se aprende a renunciar, el demonio de la codicia  asaltará constantemente y te abusará. El que se deja dominar por la realidad del “poseer y tener” no ha querido  adaptarse a la verdadera realidad. La realidad no es “tener por el sólo hecho de tener, de poseer” sino tener para ser humano y vivir dignamente junto con otros. Qué gran mentira existencial la que dictamina que teniendo se es feliz. La felicidad no surge del tener cosas,  por el contrario se es más feliz teniendo menos.  Qué bueno que tuvieras claro que lo “indispensable para vivir” es determinar qué es lo necesario para vivir; pero para hacer este discernimiento necesitas de la descalces y del encuentro contigo mismo, éstos  te ayudarán para responderte sin mentiras con cara de verdades.

La famosa frase “ahorremos porque uno nunca sabe” es más que falsa. Si bien es cierto hay que tener precaución en el uso racional de nuestros recursos; hay que mirar con descalces qué es lo que verdaderamente nos está motivando a tener de todo. Es revisar que patrones de comportamiento estoy teniendo, por ejemplo. Hay personas que no hacen gastos de dinero en cosas que valen la pena,  un descanso, unas pequeñas vacaciones, un tratamiento médico, un arreglo de la casa; pero si se compran un vehículo de alta gama. En el fondo no gasta dinero para lo que realmente necesitan sino que ahorran con la disculpa del “no se sabe después” sabiendo en el fondo de sí mismos,  que lo que ambicionaba era comprar y conseguir un vehículo más fino.

El que es tomado por el demonio de la codicia nunca cesa en su búsqueda de tener. Gasta todo su tiempo y vida en tenerlo. El demonio siempre será su mejor consejero. “la plata llama plata” a veces se disculpan incluso en razones humanitarias para ampliar lo que se tiene “para generar empleo” dicen algunos empresarios, pero si se rasca en su interior ¿no será búsqueda morbosa por tener y demostrarle a la competencia que pueden más?

Hay que tener atención en no gastar la vida y la salud buscando poseer, más luego se gastará lo que se posee buscando la vida y la salud. El problema no es tener riqueza sino es el para qué se consigue riqueza; la INTENCIONALIDAD, si no es para cumplir su misión en la vida; será una tragedia para siempre.

Cuantos padres se excusan en que no pueden pasar tiempo con sus hijos porque están trabajando por ellos y darles así todo lo que necesitan, pero quizá ellos necesitan más bien presencia y  amor; así sea sencilla y pobre. Se consigue  de todo para que la familia tenga  “todo”; pero en ocasiones esos hijos, esposa o esposo se van  y quedas desolado. Se quiso tapar lo que verdaderamente  pedía la vida con riquezas pensando que eso los haría felices. En el fondo las verdaderas motivaciones son el hecho mezquino de tener más riqueza.

Para enfrentar el demonio de la codicia es bueno recordar qué mueve tu vivir: ¿la palabra de Dios? ¿Cuál es el fundamento de nuestro existir? ¿Para dónde vamos? ¿Cuál es tu opción fundamental? ¿Cuál es tu misión? Esta revisión te hace dar cuenta en dónde estás frente a las cosas, vicios y personas. La palabra de Dios dice claramente (Mc 8,36) “de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma para la vida eterna” si tu motivación tan sólo es lo terrenal, lo que tienes acá, lo que te rodea, será entonces muy complicado renunciar. El demonio de la codicia se encargará de cegarte la vida eterna, sabe que si no tienes presente el cielo, tu verdadera patria; te aferrararás a los bienes para darle sentido a la vida.

Cuando estés frente al demonio de la codicia cara a cara y te esté llenando la cabeza de argumentos por el tener de más; dile: “abre la mano a tu hermano, al pobre al indigente de tu tierra” (Dt 15,17) Pero hay que vivirlo también con hechos, dicen los padres de la iglesia “lo que tengas en tu guardarropas y no uses no es tuyo es de tu hermano” cuantas cosas no tienes acumuladas y más grave aún, ni siquiera las usas. Comparte, da de lo que tienes, ofrece, regala, despréndete. Si haces este ejercicio sentirás en ese instante una sensación de desprendimiento que le hará muy bien a tu alma.
Tarea de la semana:

1. ¿cómo vives la tentación?
2. ¿ Qué excusas te dices a tí mismo?
3. ¿Dialogas con el demonio?
4. ¿cómo es tu relación con el dinero?
5. ¿Cuál es tu misión de vida?
6. ¿vives en ansiedad, por qué crees que la vives?




[1] Anselm Grun. Nuestras propias sombras. Tentaciones. Complejos. Limitaciones. Editorial Narcea. Buenos Aires, 2008
[2] Ibid. Anselm Grum P 28
[3] Ibid pag 76
[4] Ibid pag 54

Comentarios

Entradas populares de este blog

última entrega. El demonio que ataca lo emocional y lo racional.

En la entrada anterior hablé del demonio diciendo y presentando aquellos demonios que atacan  las pasiones, en ésta última entrega hablaré de los otros dos grupos.  El primer grupo conformado por tr es demonios que  atacan desde lo emocional y el último grupo conformado por dos demonios que atacan lo racional.   El demonio de la tristeza.   Evagrio Póntico afirma: “la tristeza aparece unas veces por la frustración de los deseos y otras como consecuencia de la ira. Si es por la frustración de los deseos sucede lo siguiente: en primer término vienen unos pensamientos que hacen recordar al alma la casa, los padres y el anterior modo de vida. Y si  ven (los demonios) que el alma, en lugar de poner resistencia, sigue estos pensamientos y en ellos se goza, se apoderan de ella y la sumergen en la tristeza puesto que lo pasado ya no es y en la vida presente ya no se pueden dar. Cuanto más se ha disfrutado de los pensamientos del pasado tan...

¿Tú y tu pasado qué?

A lo largo de nuestra vida hemos pasado por una serie de transformaciones, no sólo las fisiológicas sino también las psicológicas, emocionales,  intelectuales. Hemos ido madurando y creciendo con ayuda de todos aquellos que estuvieron junto a nosotros. Hoy tú eres en gran parte dependiendo del dónde naciste, esto ha marcado tu realidad de muchas formas; algunas buenas otras malas, pero lo cierto es que  todas ellas han hecho lo que eres hoy. Eso quiere decir que desde que estuviste en la panza de mamá fuiste impregnado por  un contexto, tanto familiar como cultural casi que te predestinó a lo ser lo que eres hoy. Pero atención, esto no significa que de acá en adelante sólo vivas dependiendo de éstos patrones culturales y te lo digo porque quizá hoy tienes la hermosa posibilidad de tomar decisiones de hacia dónde vas no sólo por lo que te sucedió y fuiste moldeado sino también por lo que deseas y quieres para tu vida.   Hay muchas cosas, costumbre...