Hoy te invito a hacer un viaje, si un viaje. Un viaje a lo profundo de lo fundamental. Atrévete a ser viajero en éste instante. Si vas a leer ésto que a continuación sigue, deten todo y saborea cada letra y palabra, al final responde las preguntas con total honestidad. Regálate un tiempo en tu tiempo para ti.
Hoy quiero hacer éste viaje en compañía de aquellos que en lo profundo de su
corazón y alma desean que llegue la paz y la tranquilidad que tanto han añorado.
Con
aquellos que han construido varias veces pero que otras tantas más se les ha
derrumbado lo hecho.
Con
aquellos que están ocupados en cosas pero
con miedo a llegar a casa para no
encontrarse con ellos mismos y tener que
escuchar las voces internas que gritan, apabullan y destrozan.
Con
aquellos que han recorrido muchos lugares, santuarios, personajes, gurús, brujos,
líderes, expresiones religiosas etc. pero en quienes todo sigue igual.
Con aquellos a quienes la enfermedad ha venido carcomiendo sus entrañas y el dolor
ha comparecido robándoseles todo.
Con aquellos que no han vuelto a reír desde hace mucho tiempo ahora
pareciera que la tristeza es señora y dueña de su alma.
Con
aquellos que se sienten frustrados
porque el que creían era el amor de su vida ha sido todo un fraude.
Con aquellos para quienes su familia cercana
ha sido todo un derroche de críticas y heridas a causa de sus errores cometidos,
esas caídas les dieron la razón a lo que tanto antes les habían aconsejado no
hacer.
Con aquellos que por miedo a la vida y al ver
tantos espejos en amigos y vecinos no se
han arriesgado a vivir la propia y
ésta se les escapo como aceite entre los dedos.
Con
aquellos que lo dieron todo por los demás pero al mirar alrededor de su
existencia pareciera que no hay nadie.
Con
aquellos que tienen en su piel, en su alma y en su espíritu dolores y heridas
causadas por algún desconocido, o tal vez por un ser amado.
Con aquellos que han dedicado la vida a hacer daño; como decía
Roberto Bolaños en su personaje del Chavo, “sin querer queriéndolo”.
Con aquellos que sienten en sus hombros el
peso de la responsabilidad y ya no pueden más.
Con quienes sienten que ya todo se ha perdido.
Con
aquellos que consiguieron lo que se plantearon años atrás para lograr el éxito
pero la felicidad se les volvió esquiva.
Con
aquellos que han pasado muchas noches en vela buscándole soluciones a tantos
problemas.
Con
aquellos a quienes la muerte ha tocado la familia y se llevó al ser que les hacía sentir
vivos y plenos.
Con
quienes están cansados de vivir.
Con
aquellos que se sienten rezagados y aburridos de todo.
Con
aquellos que sienten que no son amados ni queridos por nadie.
Con
quienes nunca han paladeado el sabor
dulce del éxito y han venido de fracaso en fracaso.
Con
aquellos que no logran gozar de nada ni de nadie, quienes viven buscando algo
que los llene y tranquilice aunque sea por un instante.
Con
aquellos que no pueden ver feliz a alguien porque los corroe la envidia.
Parece
un panorama sombrío y lo leído para alguien le
suene a película de terror bañada de tragedia melodramática de estos viajeros; tal vez si,
tal vez no, pero si en algo es tu vida reflejada, el caso no está en quedarte ahí ya "que lo mejor en tu vida está por pasar. Lo más
lindo, lo más bello, lo más gratificante, lo supremo, la plenitud aún no ha pasado todavía"
Pero y ¿para qué este viaje? No estoy intentando una búsqueda de
perfeccionismo a los ojos de los hombres, pero si, ser perfectos como la divinidad lo es en cuanto y solamente lo que el ABSOLUTO lo soñó para contigo y
conmigo. Entonces hacer éste viaje es entender, captar, discernir mi realidad tal cual es, !totalmente tal y como es¡
Tu
historia es la historia del ABSOLUTO que
se hace uno con la tuya, en palabras más claras; entre Él y tú haces historia.
Al decir que EL ABSOLUTO hace historia contigo me
estoy refiriendo a la aventura y al milagro de construir entre EL AMOR y Tu, tu vida.
Hoy
es la oportunidad de mirar lo que tienes. ¿Cuáles son tus dones y dolores para poner? el resto lo pondrá EL AMOR. Es bueno que hagas tu parte, y mejor aún; que dejes AL ABSOLUTO que haga la suya.
Pero
¿cuál es la parte tu y cuál la del ABSOLUTO? Lo llegaremos a saber si nos
encontramos en unión íntima con él. Pero para tener una relación íntima con él
es bueno tener una relación íntima contigo mismo. Es imposible saber qué quiere
otro de ti, si tú nunca estableces una relación personal con ese alguien. Así
mismo, no quieras pretender tener una relación con ese alguien si no tienes
relación contigo mismo; puesto que entonces el otro no tendrá con quien
encontrarse cuando vaya hacia ti.
Es
posible que cuando no hagas tu parte la vida se torne sin sentido y empieces a
ser vivido por otros u otras cosas. Parece que cuando en el apuro de encontrar
soluciones a las situaciones y circunstancias de la vida a tu manera y estilo
termines casi siempre preocupado por todo. Es muy posible que esta actitud te
catapulte a la ansiedad y a la depresión. Quisiste adueñarte de todas las
situaciones pero tu ser no es EL ABSOLUTO quien lo sabe todo y lo puede todo. Qué
bueno sería ocuparte de lo que a ti te
corresponde, de lo que al ABSOLUTO le corresponde: déjaselo a Él.
Este
viaje es una invitación a ser felices y plenos. Una felicidad desde lo que eres
y tienes. Una felicidad que arranca con tus dones y dolores ¿Estás
buscando ser feliz? Pon sobre la mesa lo
que eres. Lo demás, lo multiplicará el ABSOLUTO. ¿Cómo hacer éste viaje?
Un viaje en medio de tus búsquedas.
Muchos
están siempre en la búsqueda del tener,
del gozar y del poder. Sus vidas la
dedican a conseguirlos a como de lugar.
Están
en la búsqueda de tener un coche bonito y elegante. Una casa con todos los
lujos y comodidades posibles, al menos un ranchito donde vivir. De encontrar a la
persona amada. De que los hijos salgan adelante, que les vaya bien en los estudios y sean
profesionales... Que les vaya bien en el trabajo. Ser reconocidos en lo que
hacen. Que a ningún familiar le vaya mal. Que ninguno de los nuestros se
enferme. En cuidar la apariencia física.
En visitar el médico. En poder salir a
divertirse este fin de semana. Que el país marche bien en su economía. Que el
equipo del alma gane el torneo, etc. En fin, una cantidad de cosas que
demuestran el querer estar bien, tranquilos, en paz, felices, plenos.
La
vida se va pasando en todas éstas tareas
y labores. La mayor parte del tiempo lo pasan buscando la manera de alcanzar
todo lo descrito anteriormente. ¿Se encontrará en todo esto la felicidad que
buscas? ¿Todo esto produce la alegría y paz que anhelas tanto? ¿Es que la sumatoria de éxitos
y logros en todos los aspectos son el requisito de que al cumplirlos, no harán felices?
Tal
vez me preguntarán, si lo que estoy afirmando es el hecho de no buscar estar
mejores cada día, de trabajar, de buscar nuevos horizontes, buena salud,
educación, estudio, etc.
No
es así, creo en el proceso de humanización. Todos los días hay que ser más humanos desde todas las dimensiones de
nuestra realidad: buen trabajo, lugares dignos donde vivir, medios de transportes
cómodos, la lista sería interminable y no
voy a extenderme en ella.
Entonces;
frente al poder, el tener y el placer, ¿cuál debe ser la actitud? La
respuesta no es tan fácil a mi modo de ver: ésta tiene muchos matices.
Mi
intención es plantear un punto desde el cual podamos asumir un equilibrio entre
las distintas tensiones y tironeos de la vida, desde sus distintas luchas
cotidianas. Un equilibrio que permita un
orden interior y vivir el sueño que EL ABSOLUTO pensó para ti y para mi dentro de su
plan de AMOR. Un punto que posibilite
tomar distancia de la realidad para asumirla tal cual es. Un punto de
equilibrio que dé un estado de dominio sobre nosotros mismos y así, no sucumbir
ante la tragedia y los sinsabores que la vida a veces trae.
Un
estado que permita encauzar nuestras
fuerzas, asumir lo que tenemos, potenciar lo que podríamos lograr.
Un
estado que permita apasionarnos por lo
que queremos, pero que nos ayude a la vez a establecer límites y no morir en el
intento.
Un
punto de equilibrio que permita asumir,
el placer, el tener y el poder como posibilitantes para lograr la tranquilidad
y la paz interior que no es como la presenta el mundo, sino como la que viene
del ABSOLUTO.
Esto
es una labor de todos los días, y como diría Francisco Javier Gonzales Téllez;
un viejo amigo: “toda ésta búsqueda, termina tres días después de la eternidad”
Qué
lindo sería vivir la propuesta de hacer: que
la voluntad del AMOR sea la nuestra. Para que nuestra vida sea un estar felices. Entonces quiere decir que nuestro viaje tiene un requisito claro y cierto y es el ESTAR. Hay que aprender a estar, pero para eso se necesita tener intimidad.
Nuestro viaje propuesto exige el intimar, éste es una obra constante de ser más conscientes de sí mismos. Es ir
colocando en orden cada realidad de la vida haciéndolo en el tiempo del ahora
preparándote para lo que viene.Al intimar; se descubre el verdadero lugar de las cosas frente a ti; o
mejor, serás consciente de lo que eres
frente a las cosas, frente a los demás y frente a Dios mismo.
Cuando intimes puedes descubrir: qué
lugar debe ocupar lo que te circunda: el dinero, las cosas, el placer, la persona
que amo, mi familia, hasta mis propios hijos, y más aún el verdadero lugar de
Dios en nuestra vida.
Cuando intimas conoces cuál es tu
debilidad. Eres consciente de lo que te gusta y de lo que no. De los limites que necesitas establecerte o
abolir. Eres consciente de tu verdadera
Cruz, de la tuya; no de la que te has
cargado y que no es la que te corresponde vivir.
Cuando intimes podrás dialogar
con tu propia realidad (Los padres del desierto llaman a esto: “hablar con
nuestro propios demonios”) le puedes preguntar a tus demonios, ¿qué es lo que
quieren?, a ¿qué han venido? Así vas conociendo los rostros de cada uno de
ellos, en la mayoría de los casos huirán al ser descubiertos; aunque luego
vendrán pero tu orden y paz interior serán capaces de sacarlos.
En otras ocasiones es mejor no entablar diálogo con ellos, es mejor
cerrarles el paso antes que te confundan y engañen.
Intimar te lleva también a
preguntarle a tu cuerpo, ¿qué te pasa? ¿Qué estás pidiendo? ¿Qué te sucede?
Cuando intimes es posible descubrir que
le estás dedicando energía a pensamientos que te desgastan, descubrirás que
continuamente estás en un “rumiar pensamientos”.Cuantas noches; momentos de
viaje; paseos dañados; películas no vistas; ratos de amargura; amigos no
visitados, familias no cuidadas ni disfrutadas, momentos de oraciones perdidas;
porque nuestra cabeza, la loca de la casa como lo contaba Santa Teresa de Ávila
no para de rebotar de pensamiento en pensamiento.
Inicias a pensar, repensar y
volver a pensar mil situaciones, algunas ni siquiera vividas, otras posibles a
vivir, pero casi siempre en una tendencia de círculo vicioso; nos llenamos de
amargura y soledad, de resentimiento y odio contra el que te hizo daño, o ideas maneras, miles de formas de hacer el mal. (Prov. 6,14) Me han preguntado ¿qué diferencia hay entre rumiar pensamientos e
intimar con nosotros, porque al fin y al cabo estamos volcados hacia nuestro
interior? Puedo con sencillez responder: El rumiar pensamientos nos hace caer en un círculo cerrado. Nos saca de
la realidad. Hace que nos llenemos la existencia de impotencia e incapacidad.
Negamos: La bondad, la dulzura y la paz, sus frutos siempre serán: Deseos de
venganza, sentimientos de tragedia o persecución, vacio y soledad; pero por
sobretodo te llevan a apropiarte por tus
propias fuerzas de la “situación”, creerás que con tus capacidades lo
puedes todo, haciendo surgir el súper héroe que crees tener por dentro.
El intimar te hace entrar en una espiral ascendente. Éste siempre te
lleva a tomar distancia de la realidad para asumirla tal cual es, esto posibilita volver a ella misma y con tus manos y las del ABSOLUTO dar el toque
divino que hace falta. Intimar genera paz y armonía, sensaciones, sentimientos, afectos y pasiones
ordenadas, produce: actitud de entrega y abandono aL AMOR para que sea él el que
con su presencia y misericordia consuele
y ayude.
Al intimar puedes descubrir el poder
que les estás dando a los demás sobre ti. Puedes descubrir incluso que no vives
tú, sino que tal vez eres vivido por los demás.
TAREA DE LA SEMANA
1. ¿Qué tanta intimidad tienes contigo mismo?
2. ¿ Que hay en tu intimidad?
3. ¿Qué te mueve a vivir?
4. ¿Qué de lo que hay a tu alrededor se ha apoderado de tí que te está ahogando?

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