Todo cambio puede y debe
movilizarase desde adentro para afuera. Lo de afuera nos puede ayudar en cuanto
nos alienta, nos sacude, nos invita, nos confronta son campanazos de atención pero realmente los cambios
verdaderos son desde adentro.
Una realidad muy profunda
es que cuando estamos queriendo tener una vida nueva pero nos la pasamos buscando
factores externos que nos cambien tarde que temprano terminamos cayendo en lo
mismo de siempre.
Si usted desea una nueva
vida para su vida permite que suceda. Esa es una clave; permitir. Dedícate a observar
como al abrirte a la bondad y al amor empieza a suceder tu transformación. La
apertura te traerá todo lo necesario de afuera para que ese cambio que empieza
a ocurrir se desde adentro.
Permitir la apertura es
evitar dejarse creer el “señor” de las calamidades, el “bulto de sal” el que “nada
bueno le pasa” el que “todo me sale mal” el “yo no lo merezco” el “yo no lo
necesito” el “esas bobadas conmigo no van”. De creerse que se las sabe todas,
que tiene la respuesta para todo lo que hay a su alrededor, de sentirse
omnipotentemente sabio y poderoso. Quizá que lo digan los demás de ti pero tú
mismo diciéndolo? ¡Qué estupidez! Porque aunque sea verdad no te la creas tan así.
“El día que te la creas es porque ya no lo eres” Déjese de sentirse tan
todopoderoso desde lo malo que ha hecho y vivido; quizá es hora de dejar de
sentir y pensar que el eterno, el
transcendente, el amor; Dios no puede hacer algo contigo. Acá no es si crees en
Dios sino al contrario dejar que Dios que si cree en ti haga lo que quiere
hacer y deshacer. Permite que Dios escriba derecho en tus líneas torcidas. No
se “crea la última botella de agua del desierto” en pensar que Dios no puede
con usted y todo su pasado torcido y lleno desamor. Si los hombres y mujeres que tenían la
responsabilidad de presentarte a ese Dios de amor no lo hicieron al contrario
te llenaron la cabeza de mentiras de él o te escandalizaron tanto que ya no
crees en él. Hoy el eterno amor te quiere decir acá estoy. Permite que él que
te sabe todo en ti te sorprenda y te muestre de maneras insospechadas la forma
en que te ama. Tengo algo para decirte; Dios tiene un profundo defecto: “no es capaz de dejar de amar” y te ama
a ti incluso entre más lo niegues el más te ama, pensar que entre más te
niegues al amor en el fondo más te niegas a ti mismo.
Cuántas cosas andas
buscando afuera para llenarte y sentirte amado y pleno, ¿cuántas excusas usas
con la naturaleza, con el mundo, con las diversiones con… para sentirte más tú?
Te has dado cuenta que
has gastado tanta energía en mantener tu sufrimiento, en justificar el dolor y
la tragedia que hoy hay en tu vida. Si quizá no te has dado cuenta piensa en la
energía que gastas odiando, en quererte vengar, en empelicularte con lo que sucedió
dizque para evitar que pase pero sin tomar decisiones verdaderas y desde
adentro. Acaso no te has dado cuenta que todo eso no tiene sentido y es caminar
a oscuras tomando veneno esperando que los demás se mueran. Acaso no asumes que
vivir así es estar muriendo en vida y a la vida sin morir muriendo. Deja de justificarte en lo que hacen los demás
para no ser feliz. Deja de estar lloriqueando en lo que hacen los demás para no
ser feliz tú. Si es así es porque realmente no te has dejado encontrar por
Dios.
Hoy renuncia al mundo de
mentiras que hiciste de verdades o que aprendiste de otros para justificar lo
que haces y vives. Desengánchate del sufrimiento tóxico. Desapégate de lo que te hace sentir pleno porque todo apego es esclavitud.
Y si hoy me aceptas las
invitación a transformar y usar esa energía de otro modo, a dejar que sea el
amor el que te guía y te dirige, a dejar que sea el amor y la verdad la que te
de la paz y la tranquilidad que tanto anhelas.
Si estás leyendo estas líneas
es porque el eterno amante, el amor profundo, Dios ha escuchado tu clamor y ha visto tu
sufrimiento, él quiere entrar con su fuerza y delicadeza a sanar desde adentro tu
existencia.
Te invito a que hoy tu
vida sea una transparencia hacia la transcendencia, hoy te encomiendo la tarea
de permitir y dejar que el amor haga lo que
desde siempre ha querido hacer contigo.
¿Aceptas la invitación?
¿ Qué crees tu de aquellos que gastan energía en justificar más sufrimiento?
¿Qué sufrimiento detienes hoy?




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