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Un padre, un hijo, unas avispas.


Quizá debas aprender a partir de ahora a observar los verdaderos problemas y peligros de la vida ubicándolos en el lugar que corresponde para así dar la respuesta que necesitas.

Un padre caminaba con uno de sus hijos por entre algunos abrojos y espinas. La maleza era alta. Era un terreno donde confluian dos arroyos. El día ya caía pues los grillos empezaban a cantar.

El Padre le hablaba acerca de la vida y de lo importarte de vivir desde lo que la conciencia recta dictamina; conversaciones que eran muy cotidianas entre los dos, éstas casi siempre terminaban con la expresión  "lindo es poder acostarse a dormir tranquilo y levantarse igualmente al otro dia" 

El muchacho que no tendría más de 8 años, de un momento a otro empezó a gritar ¡papá, papa! ¡un nido de avispas, un nido de avispas! El padre se sobresaltó y empezó a preguntarle ¿dónde, dónde está? El hijo señalaba con su manita al piso de donde estaban indicandole al Padre el nido de los insectos. El Padre no veia nada, el hijo seguía gritando y cada vez más fuerte. ¡Ahí papá! ¡ahí!. El padre empezó a decir, no hagas ruido porque nos pueden atacar. Pero el niño al contrario gritaba con más fuerza. De pronto el padre lo voltió a mirar y se dio cuenta que el niño tenía la mirada elevada hacia unos árboles inmensos que se encontraban a una distancia de casi 200 metros. El padre dirigió su mirada hacia el mismo sitió y observó un gigante nido de avispas negras. El padre le miró con corazón de amor y le dijo. "Hijo con tu mano señalas a un lado pero tu mirada está en otro". El niño se dio cuenta de lo que estaba haciendo y bajó la mirada de pena. El padre  poniéndole la mano en la cabeza agrego; "Hijo, esas avispas están a una  distancia desde la cual no nos pueden hacer daño" Pero si sigues gritando de esa manera le llamarás la atención. Está bien que detectes los peligros, sólo te hace falta que pongas tus sentidos en el mismo foco para que ante lo aparentemente  peligroso puedas dar una respuesta y los que estamos contigo te podamos ayudar.


El padre le dijo. "Hijo muchas veces los adultos viven sobresaltados por los sucesos de la vida y por lo supuestos peligros. Lamentablemente su mirada está puesta en otro lugar y sus esfuerzos en otro. Asi nada ni nadie podrá ayudarlos"

Quizá debas aprender a partir de ahora a observar los verdaderos problemas y peligros de la vida ubicándolos en el lugar que corresponde para así dar la respuesta que necesitas. Si no unificas tus pensamientos y sentimientos te dejarás arrastar por las emociones, ellas dejarán de ser tus amigas y se convertirán en imán para peligros que nada que ver en tu vida. Te la pasarás con buenas intenciones pero tu atención está en otro lado. "De buenas intenciones está empedrado el infierno" Diría tu abuela materna. Hijo mio concéntrate en lo real y verdadero de tu vida, para eso necesitas estar tranquilo y sosegado.

Gracias papá por tus sabias enseñanzas.

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