Durante
estas fiestas más de uno nosotros escuchó o pronunció la famosa frase
de ¡feliz navidad y próspero año nuevo! Siendo un poco más gráfico, más de un calendario que está colgado en
nuestras paredes tiene ese lema obligatorio.
¿Pero
alguna vez nos hemos tomado en serio
ésta frase? Para tal es necesario
revisar esta lista de 10 palabras que harán que este año que inicia sea
realmente Próspero.
Prosperidad: La prosperidad engloba todas las
dimensiones de la vida de las personas. Para que una prosperidad sea válida ésta
misma debe ser ecológica. (Recuerda la
técnica de la rueda de la vida que en la anterior publicación nos
referimos) Si nuestro crecimiento personal deja a un lado alguna dimensión
nuestra, ya no podemos hablar de
prosperidad porque a la larga pagaremos un precio muy alto por ésta o aquella que quedó en el piso. Si por
ejemplo se consigue dinero de cualquier forma; a la larga, la libertad, la
salud, la pareja, los hijos se perderán. Entonces de nada sirvió amasar dinero
pues ese dinero se tendrá que gastar buscando restablecer lo dañado, en la
mayoría de las veces nunca alcanzará.
Posibilidades: Para que tu año sea próspero,
analiza las posibilidades que tienes en tu vida, todas ellas se basan en tu
potencial, en tus capacidades, en tus dones y habilidades. (Revisa la lista que
hiciste en la matriz DOFA que analizaste y encuentra el abanico de
posibilidades). Estamos en momentos de crisis, o sea de oportunidad para vernos
a nosotros mismos y dejar que todo el potencial explote.
Proyecto: Un año de prosperidad es seguir un
camino. Una prosperidad marcada es seguir una ruta clara y precisa. Luego de
analizar el potencial que se tiene, se proyecta una senda. Una planeación
estratégica que vaya direccionando. A esa ruta se le puede llamar proyecto de
prosperidad; dicho proyecto debe tener unas metas claras y unos objetivos explícitos.
Si tu proyecto no los tiene, los sueños son meramente emocionalismos de un
momento de fiestas.
Perseverancia. Un año de prosperidad exige la
perseverancia de saber que lo que haga hoy repercutirá en el proyecto que
inicio. Más de uno usa la expresión al
proyecto de prosperidad “es muy difícil” la pregunta es ¿por qué tiene que ser
fácil? o mejor aún, la reflexión es no tiene que ser ni difícil ni fácil,
simplemente es algo que me empeño en hacerlo, cuando lo categorizamos con “algo
fácil o algo difícil” ya estoy limitando la mente para lograr lo que deseo alcanzar.
Paciencia. Un año de prosperidad te exige
quizá no un año sino varios, años que empiezan con éste año, desde este año, y
el “poco a poco”, el “despacio que vamos de prisa” se va dando. No lo midas en
cuanto a tiempo, sólo hazlo.
Procrastinar. Un año de prosperidad exige de
parte tuya evitar estar postergando, estar saboteándote a ti mismo enfocándote
en otras cosas menos en lo fundamental. Las excusas aparecen por doquier, los
culpables están acá y allá. Si sientes que estas postergando es porque emocionalmente
no tienes resuelto algo; anda, ve y busca ayuda. El que procrastina está inconscientemente
teniendo lastima de sí mismo y por eso no se encamina a alcanzar lo que tanto
anhela. El que siente lástima por sí mismo se falta al respeto. Le falta
respeto por el sueño de Dios en su vida.
Pionero. Un año de prosperidad exige que
seas pionero de tu propio desarrollo, tú eres el único que hace el camino, el
único que está llamado a descubrir tus propios horizontes y metas, el único que
puede lograr lo que se propone. No obligues ni te excuses en los demás ya sea por
no ser feliz, por no tener fortuna, por no tener paz interior. El desapego le
viene bien para el que busca ser pionero de su propia existencia, le viene bien
porque deja de anclarse en cosas y personas para evitar asumirse tal cual es. Desanclarse
del pasado y del futuro te hace pionero porque te ubica en la realidad.
Pereza: un año de prosperidad te exige
erradicar de tu vida la pereza, ¡ay! cuánta pereza hay en nuestras vidas. Y lo
más grave es que está disimulada con cuanta tontería hay al lado. Nos decimos
que estamos ocupados en algo pero en el fondo sabemos que son excusas para
tapar la pereza de hacer lo que hay que hacer. Hacemos de todo pero no hacemos
nada. Vuelta para acá y allá y a larga terminamos igual de cansados pero
sabiendo que no se avanzó porque la pereza igual cansa. El desamor, el espíritu
del desamor siempre te alienta a la pereza a vivir desde las excusas, el
desamor te llena la cabeza de “escusitis aguda”. A hacerte la víctima ante
todos y para todo.
Perdón: Un año de prosperidad exige
perdonar. Deja de cargar con personas, cosas y situaciones, a lo mejor no quieres
perdonar porque usas el rencor y la culpa como estrategia para sobrevivir. Un
proyecto de prosperidad exige como requisito ser livianos de equipaje. Quizá no
perdonas porque supones que el odiar y la venganza dan la paz interior que
tanto anhelas. No perdonas porque te creíste el cuento que haciendo sufrir al
otro como sufres tu, se reestablece el equilibrio de la balanza de la justicia.
Mentira, el sufrimiento movido por la venganza nunca da paz interior, al
contrario; carcome y destruye, porque al final de cuentas todo lo que es hijo
del desamor no da vida, pues lo único que da vida es el amor. Lo justicia que
no se basa en el amor sino en la venganza es la pobreza de un corazón mísero.
Principios. Un año de prosperidad exige tres
valores fundamentales; exige la triada de los valores, si falta alguno de ellos
ya no es proyecto de prosperidad sino sentido mafioso de éxito mediático. La
honradez, la honestidad y respeto.
Entonces
a que esperas para ponerte a construir la prosperidad ecológica en tu vida. A diseñar
tu proyecto de prosperidad. Anda, ponte en marcha, busca ayuda, busca
herramientas, construye, toma decisiones. Has realidad el sueño de la divinidad
en tu vida.
Tarea de la semana:
Inicia construyendo tu proyecto de prosperidad, para eso; a partir de la rueda de la vida que hiciste la semana anterior, redáctale una meta a cada dimensión. (La otra semana daré herramientas para hacerlo)

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