Transcender 'pasar de una cosa a otra', 'traspasar'. Según definición de la Real Academia española.
Ciertamente en la ecología del ser humano está muy bien fundamentado y
es propio del colectivo la convicción, exigencia y necesidad de trascender;
aunque también es muy cierto que este trascender casi siempre los
circunscribimos al trascender en el aquí y el ahora y para eso se nos prepara
algo así como para una trascendencia social.
Este es un debate filosófico en cuyo foro encontramos: distintas
posturas, creencias, definiciones, inducciones y paradigmas, resultando todo
valido y ejecutable sobre todo cuando se trata de la trascendencia en lo:
económico, laboral, profesional, artístico, político, etc, etc. Un individuo trasciende cuando
logra vivir su misión de la forma más auténtica posible y entre más auténticos sea ésta más alta es la
calificación de la trascendencia.
Demos una mirada al entorno y muy seguramente nos encontramos con
individuos que el día a día se les convierte en un activismo cual carrera desenfrenada
por trascender y no son menos los que con grandes privaciones, esfuerzos y
lucha demuestran que de alguna manera están logrando o han logrado sus objetivos y metas, han
trascendido. Infortunadamente resulta muy corriente encontrar sujetos que han escalado social, económica y hasta culturalmente sin embargo
no tienen ninguna trascendencia, son individuos indolentes que se olvidan hasta
de sus propias raíces, y si vienen bien de abajo se avergüenzan de las mismas,
estos tales en el ocaso de sus días se
encuentran solos y sin ningún reconocimiento ni de su propio círculo más
cercano que bien pudo ser el objetivo y razón de su trascendencia
lograda.
“Cuando le agregas algún valor a tu vida… Tienes éxito. Cuando agregas
algún valor a la vida de otros has trascendido”. John Maxwell.
La transcendencia en el aquí y el hora hace parte de la cotidianidad y
se circunscribe más en el ahora que en el después (futuro), aunque lo que se
haga sea pensando en el furo, cuya
realidad y seguridad es muy incierta.
Pero esa vida trascendente del día a día existencialmente transcurrida entre luchas, fatigas,
privaciones y mediante ingentes esfuerzos y para algunos trepando a los demás
sin importar los medios sino el fin; qué
nos puede dejar?. Cómo transcender nuestro accionar y presencia física?. Aquí
es cuando nos encontramos ante la Ley cósmica cuyo dictamen nos ubica en la
gran verdad e inexorable realidad, ya
que solo se transciende cuando dejamos de existir físicamente y
dimensionalmente pasando al otro lado de
la cortina o el velo que nos separa de esa otra realidad, ya no en el aquí y el ahora sino en el allá
que tan solo será conocido por cada quien al pasar el umbral.
Las distintas escuelas filosóficas tratan de darle cabida a esta
percepción y diversas culturas de todos
los tiempos acogen como realidad ese trasegar en la trascendencia del allá.
No es del común que en el ahora,
le dediquemos mucho tiempo a reflexionar de la trascendencia en
plenitud, pero más aun nos causa
incertidumbre, ansiedad, miedo o temor y hasta rechazo; que preferimos
ocuparnos más a fondo del aquí y el ahora.
Pero como; “nadie es eterno en el mundo” según el verso de la popular
canción, por más previsiones que hagamos el cumplimiento de esa Ley es
inalienable para todos los seres, en
cualquier momento así sea tan solo por el equilibrio cósmico.
Ahora bien, cabria preguntarnos: Cómo será nuestra propia y particular
trascendencia.
Las respuestas de cada quien pueden ser muchas y variadas inclusive
dependiendo de las propias creencias
todas ellas muy respetables o del
posicionamiento socio cultural y hasta económico.
Pero hablemos de la trascendencia cuando pasemos el débil velo que nos
separa de esta realidad carnal, ya que esa trascendencia es la que realmente
cuenta por cuanto la del aquí y el ahora
es tan efímera quedando en el marco de simples adulaciones.
En el aquí y el ahora cuando hayamos trascendido nuestra identidad física
al allá; nuestra trascendencia
posiblemente sea de bombos y platillos, flores,
ensalzamientos y hasta plañideras, pero con el pasar de los años dependiendo de
tu propio accionar, tal vez ya no
estará ni en la tumba ni en la lapida o quizá se circunscriba a un
reducido círculo de quienes fueron los más próximos.
No se turbe vuestro corazón; si
creen en Dios, crean también en mí. En
la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho;
porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar
para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy,
allí estéis también vosotros.… (Jn. 14. 1-4).
Palabra de advertencia, consuelo y esperanza creámoslo o no, basta con
saberlo y allá cuya realidad sigue circunscrita al misterio veremos y viviremos
en nuestro ser el fruto de nuestra propia trascendencia la cual no podrá ser
superada por otros objetivos ni
metas, ya que todo será en un
continuo y permanente estar desligados del presente sin las premisas del futuro.
Viviremos el presente permanente ya no por nuestras propias causas
sino como consecuencia de las causas con
las que hayamos cumplido con nuestra misión terrena.
Y cuando trascenderemos. Cuando
nuestra morada particular este totalmente preparada al otro lado del velo a
través del cual tendremos que pasar.
Autores.
Josue Gerardo Niño Mesa y Roberto Gerardo Niño Sierra.

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