Estimado lector, sin duda usted ya de alguna manera ha tenido conocimiento
de los sentimientos, emociones y reacciones de la naturaleza, entendida esta
última, como el conjunto de todas las
especies vegetales, minerales y animales que hacen parte de nuestra casa común.
O tal vez le sorprende, el escuchar que
todas las especies y elementos de la naturaleza de alguna manera están dotados
de sentimientos y por ende son manifestantes de emociones.
Las "emociones" Psicológicamente, alteran la atención, hacen
subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan
redes asociativas relevantes en la memoria. Los sentimientos son el resultado
de las emociones y pueden ser verbalizadas (palabras). Fisiológicamente, las
emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas
biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la
actividad del SNA y la del sistema endocrino, pudiendo tener como fin el
establecer un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.[1]
Se nos dice que las “emociones” son reacciones psicofisiológicas que
representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando
percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Ante el
concepto sencillamente decimos; si cierto razonables y hasta científicamente probado
y muy aplicado al “rey, dueño y señor”
de la creación, al ser humano. Pero y de cómo acá que esta y otras tantas
conceptualizaciones y definiciones científicas sean aplicables al conjunto del
entorno que nos rodea, plantas, animales, y minerales, más concretamente a los
demás integrantes de los reinos de la naturaleza.
Para nadie es desconocido que la naturaleza suscita en los seres humanos un
sin número de sentimientos y emociones pero hasta donde nosotros “seres
superiores” hemos entrado en empatía y alteridad con esos otros individuos que
hacen parte imprescindible de la casa común, la naturaleza.
Tan solo como un investigador empírico, estoy tratando de presentarte los
que bien puedes denominar: unos posibles o probables conceptos, que no son más que el producto del sedimento
cognitivo y la huella emocional que ha dejado en mi la íntima relación con la
naturaleza, pero aún más por el producto de la observación, de la relación mutual, que los seres humanos en su conjunto de alguna
manera para bien o para mal, e infortunada mente un su gran mayora más para mal
que para bien, realizan con la naturaleza.
Y no estoy descubriendo el agua tibia, porque ella se descubrió por si
sola; simplemente si me permiten, me
estoy uniendo al grupo o al resto que salvara el planeta de la catástrofe. Un
Quijote más, otro loco naturalista; si así son todos los salvadores, muy dueños
de sus propias emociones.
Entonces qué, las plantas, los animales y hasta los minerales, manifiestan sentimientos
y por ende emociones; sencilla y
llanamente SI y así con un gran grito SI. Y si no el por qué y el para qué de la adopción de mascotas, y todos los cuidados relevantes de las que son
objeto? Siendo así, entonces cuál ha de ser nuestro beber ser en relación con la “madre
naturaleza” o si lo prefiere con la imprescindible compañera de viaje hacia la plenitud de un “cielo y una tierra nueva” (Ref. Apo. 21:1) hasta de un cosmos nuevo? Ya
que la creación en su conjunto está expectante y hasta siente con dolores de parto, clamando por la
liberación (Ref. Rom. 8:22)e íntima comunión sentimental con todos y cada uno de nosotros. Por
lo cual sin duda, ante todo ser
plenamente conscientes de que, sin la naturaleza no podemos existir entre
tanto que ella, sin nosotros los
depredadores seres humanos, si podrá seguir existiendo gracias a su extraordinaria
memoria genética, por el Espíritu que yace en ella misma.
Pero también tenemos que de revisar,
para ajustar nuestra capacidad idiomática con el propósito de aprender a decodificar
el lenguaje verbalistico, que de suyo
nos plantean en cada momento los seres
compañeros irrenunciables en la cotidianidad.
Saber entrar y permitir la entrada en nuestras redes sociales de comunicación
a la naturaleza con todos su sentimientos ya que gracias al arquitecto artífice
del universo, lo consideró necesario y dispuso la existencia de redes
socionaturales aún mucho antes de los multimedia que hoy nos invaden, de tal
manera que estemos en permanente dialogo sentimental con la naturaleza.
Aceptemos y respondamos con alteridad
el whatsapp que a cada momento y
diariamente nos envía nuestra madre,
hermana, amiga y amante la naturaleza y respondámoslos con asertividad desde
nuestros sentimientos y emociones positivas para que ella sea feliz a sabiendas que una
naturaleza feliz nos hace a nosotros plenamente felices.
Josué Gerardo Niño Mesa. Amado amante de la naturaleza. 65 años de edad. Lic. en educación servidor por las causas del Evangelio. Progenitor de seis seres humanos legado para la humanidad, en unión libre sacramental con Bárbara la adorable e inseparable compañera. Y hoy desde la cumbre de mis ardorosos años pensionado sin sentirme jubilado. Josuegerardon2000@gmail.com.
[1] Cabral, João Carlos Centurion. Y otros. «Efectos recíprocos entre
dominancia y cólera: una revisión sistemática». Neuroscience & Biobehavioral
Reviews 71: 761-771. Doi: 10.1016 / j.neubiorev.2016.10.021. Consultado el 2016




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