Ir al contenido principal

La aceptación como actitud existencial.



Todos los seres, todos los acontecimientos de tu vida, están ahí porque tú los has convocado depende de ti lo que decidas hacer con ellos, lo que resuelvas hacer con ellos.”
La aceptación no es un acto de la vida, es una actitud existencial, define nuestra vida, es la llave que nos abre a la verdadera espiritualidad al profundo crecimiento interior, al amor verdadero.

Es medicina del cuerpo y del alma, las heridas emocionales, físicas, espirituales y todo lo que vivamos puede empezar a sanarse con ella. El proceso de la enfermedad y del dolor avanza y nos arrastra, ¿quieres y deseas sanarte, acepta tu enfermedad?

La aceptación es una actitud ante la vida, ésta nos permite vincularnos sanamente con los otros.  Si no me he aceptado sanamente conmigo mismo menos y de ninguna forma lograré aceptar a los demás.

Desde la presentación que nos hace Roberto Pérez acerca de la aceptación hablare de las actitudes equivocas de la aceptación.

El presenta dos maneras equivocas de ver la aceptación y que más de uno de nosotros creyendo que está aceptando  lo que está es escondiéndose, huye o tergiversa la verdad. 

Veamos estas actitudes equivocas de ver la aceptación que nos lleva a rechazar la realidad.

1. No aceptación pasiva de la realidad: Se presenta en dos horizontes.

RESENTIMIENTO: vivo y acepto desde la herida pero no para sanarla sino para alimentarla de la queja con la bronca constante. Creo que acepto pero estoy es con una herida y un punzón constante. Me miento diciendo que la justicia de Dios es la que tiene la última palabra. Algún día todo se paga. Me digo alicientes pero no desde la aceptación sino desde las ganas de la impotencia que incita casi a la venganza desde el que si puede hacer algo. Vivo atento esperando que caiga la desgracia sobre aquel o aquella. Y entre menos suceda más me muerdo por dentro. Vivo insatisfecho y con duda de que el amor sana. Pero me miento una y otra vez que eso no me importa y no tiene relevancia.

RESIGNACIÓN: Es un punto de llegada, la aceptación es punto de partida. La resignación me la tengo que aguantar porque no hay más, la aceptación me pone firme, en cambio la resignación es estar diciendo no aguanto más. Es una mentira con cara de verdad.

2. No aceptación activa: También se presenta en dos horizontes.

REBELDIA: si no es aceptar lo que hay  no puedo transformar lo que quiero transformar porque mi punto de partida es desde lo torcido. Entre más me ponga rebelde le doy paso a la violencia y a la fuerza del dolor. Es querer quitar lo que está sucediendo pero inconcientemente  paso de un amo a otro amo. La rebeldía es movida desde el ego. La aceptación desde el amor.

RESISTENCIA. Resistir es estar en pelea constante con lo negativo, es estar en una pelea interna que tarde que temprano tumba y gana. El punto en el que me apoyo es el miedo y la ansiedad aparecerá porque me vivo evaluando que no podré y que tarde que temprano volveré a lo mismo o que suceda lo mismo.

Estas dos actitudes tanto la activa como la pasiva realmente son una forma de no asumir la realidad tal cual es.  Creo que estoy respondiendo pero lo que estoy haciendo es viendo la realidad con los lentes equivocados. Puesto que la realidad no es como la vemos sino que la vemos como somos. Si es así entonces veré siempre lo que está sucediendo desde mis prejuicios, mis comodidades, mis falencias mis armaduras desde mi EGO.

”Reviso que dejo ir de mi vida, incluso al que me hizo daño. Ya no lo llevo en mi ser. Les quito el poder que tienen sobre mi"


Entonces qué es la aceptación:

La aceptación me permite reconocer la realidad tal cual es; al reconocer lo ocurrido tomo la actitud del hombre y mujer de fe, del optimista del que sabe que se puede, es decirse en ese instante  “esto es lo mejor que me puede pasar a mí para mi crecimiento personal. Lo necesito, es necesario para ser mas mi mismo.”Reviso que dejo ir de mi vida, incluso al que me hizo daño. Ya no lo llevo en mi ser. Les quito el poder que tienen sobre mi"

Aceptar es recibir voluntariamente lo que se da o se ofrece. lo que sucede es un presente es un regalo que recibo. Lo que me está ocurriendo es lo que mejor que me pudo haber ocurrido y lo que  estará por ocurrir. Aceptar es quitarnos la toga de ser jueces de nosotros mismos y de los demás. Es dejar de vivir defendiéndonos y creyéndonos mejores en todo y con todos. Es dejar la convicción de superioridad moral con que hablamos y rajamos la vida de los otros.

¿Pero cómo se encarna la aceptación, frente a los problemas como se puede llevar a cabo? para esto parto desde un No lo rechazo. Esto significa  que por el contrario no peleo con eso que sucedío o está sucediendo sino que  respondo desde otro ángulo. Eso que llegó a mi vida  me exige respuesta, tengo que responder, desde una acción o un silencio, pero doy una respuesta, digo si o  digo no. Entonces para responder primero tengo que aceptar.  Si respondo desde el rechazo la respuesta estará viciada, no será desde el amor.

En mi corazón o mente no puedo asociar resignar con aceptar. La aceptación engrandece, es una actitud digna. Engrandece porque acepto el regalo de la vida. Pero para poder ver la realidad y responder a ella debo tener claro lo siguiente: “Todos los seres, todos los acontecimientos de tu vida, están ahí porque tú los has convocado depende de ti lo que decidas hacer con ellos, lo que resuelvas hacer con ellos.”

Entonces éste acontecimiento de la vida, justo o injusto está esperando de mí para dar una respuesta, pero ¿desde dónde estoy dando esa respuesta? De qué lugar existencial. La queja, el no puedo, el pobrecito de mí mismo, desde la lástima, desde el fracaso, el pecado. El esto es difícil, el ya para qué, desde el a mí nadie me quiere. El a mi todo me sale mal. Los otros son los culpables, los demás si pueden yo no. Yo soy pobre. Yo todo lo he hecho mal. Dios me castiga.

Tarea de la semana.

Te invito para que hoy aceptes todo y respondas a la realidad desde la vida y el amor.

  1. Te miras a ti mismo con la lastima.
  2. Qué lentes tienes puestos.
  3. Te crees juez o con superioridad moral frente a los demás.
  4. Qué debes aceptar hoy.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El demonio, ¿cómo luchar contra El?

En esta semana voy hablar de éste seductor padre de la mentira y del engaño, claro está no quiero entrar a discutir si el demonio existe o no, no es el tema que me atañe; pero eso sí, quiero  mostrar y presentar la acción del maligno en nuestra vida y que nadie  absolutamente nadie puede negar desde su propia experiencia. Es una realidad que ocurre y que nos encierra en un mundo de destrucción y caos, lógicamente doy una respuesta afirmativa de su existencia pero no una respuesta metafísica racional sino una respuesta muy existencial; si tienes  luchas interiores es porque estás luchando contra alguien, lo llamaré como siempre se le ha llamado: El demonio, el mal espíritu, el tentador. Anselmo Grum en su obra Nuestras propias sombras [1] nos habla desde su propia experiencia como monje Benedictino y tomando la experiencia de los monjes del monacato de los primeros siglos de la era cristiana en el cómo asumir nuestras luchas contra el demonio, dejemos que el mo...

última entrega. El demonio que ataca lo emocional y lo racional.

En la entrada anterior hablé del demonio diciendo y presentando aquellos demonios que atacan  las pasiones, en ésta última entrega hablaré de los otros dos grupos.  El primer grupo conformado por tr es demonios que  atacan desde lo emocional y el último grupo conformado por dos demonios que atacan lo racional.   El demonio de la tristeza.   Evagrio Póntico afirma: “la tristeza aparece unas veces por la frustración de los deseos y otras como consecuencia de la ira. Si es por la frustración de los deseos sucede lo siguiente: en primer término vienen unos pensamientos que hacen recordar al alma la casa, los padres y el anterior modo de vida. Y si  ven (los demonios) que el alma, en lugar de poner resistencia, sigue estos pensamientos y en ellos se goza, se apoderan de ella y la sumergen en la tristeza puesto que lo pasado ya no es y en la vida presente ya no se pueden dar. Cuanto más se ha disfrutado de los pensamientos del pasado tan...

¿Tú y tu pasado qué?

A lo largo de nuestra vida hemos pasado por una serie de transformaciones, no sólo las fisiológicas sino también las psicológicas, emocionales,  intelectuales. Hemos ido madurando y creciendo con ayuda de todos aquellos que estuvieron junto a nosotros. Hoy tú eres en gran parte dependiendo del dónde naciste, esto ha marcado tu realidad de muchas formas; algunas buenas otras malas, pero lo cierto es que  todas ellas han hecho lo que eres hoy. Eso quiere decir que desde que estuviste en la panza de mamá fuiste impregnado por  un contexto, tanto familiar como cultural casi que te predestinó a lo ser lo que eres hoy. Pero atención, esto no significa que de acá en adelante sólo vivas dependiendo de éstos patrones culturales y te lo digo porque quizá hoy tienes la hermosa posibilidad de tomar decisiones de hacia dónde vas no sólo por lo que te sucedió y fuiste moldeado sino también por lo que deseas y quieres para tu vida.   Hay muchas cosas, costumbre...