Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2016

El demonio, ¿cómo luchar contra El?

En esta semana voy hablar de éste seductor padre de la mentira y del engaño, claro está no quiero entrar a discutir si el demonio existe o no, no es el tema que me atañe; pero eso sí, quiero  mostrar y presentar la acción del maligno en nuestra vida y que nadie  absolutamente nadie puede negar desde su propia experiencia. Es una realidad que ocurre y que nos encierra en un mundo de destrucción y caos, lógicamente doy una respuesta afirmativa de su existencia pero no una respuesta metafísica racional sino una respuesta muy existencial; si tienes  luchas interiores es porque estás luchando contra alguien, lo llamaré como siempre se le ha llamado: El demonio, el mal espíritu, el tentador. Anselmo Grum en su obra Nuestras propias sombras [1] nos habla desde su propia experiencia como monje Benedictino y tomando la experiencia de los monjes del monacato de los primeros siglos de la era cristiana en el cómo asumir nuestras luchas contra el demonio, dejemos que el mo...

Nuestra debilidad, ¿Don o tragedia?

"Voy a utilizar una metáfora para que se pueda captar más facilmente lo que quiero decir acerca de lo que hay en nuestro interior y que muchas veces ni siquiera  entendemos y más aún la vivimos negando haciendo que no seamos lo que queremos ser y no estemos donde queremos estar" Una vasija de barro tiene forma variada y lo es a capricho del alfarero, ésta siempre tienen un hueco o hendidura por donde se le vierte un contenido así siempre estará llena   y cumplirá su finalidad para la cual fue creada. Podemos compararnos a nosotros mismos de la misma manera, todos   estamos hechos así “somos hechos de barro”, somos frágiles pero a la vez fuertes porque podemos recibir en nosotros la fuerza y la presencia de Dios que nos llena.   Pero al igual que la vasija   necesita una hendidura para que le entre el líquido o cualquier otro material, a nosotros también   por algún lado tiene que entrar la presencia de Dios para que nos llene. Cavidad, vacío tal que fu...

El abandono y la descalcés como herramientas para ser felices.

La mejor manera de asumir tu debilidad es: abandonarte. El abandono es un don de Dios, este te hace  vivenciar al amado en cuanto lo que él es. Pero ¿cómo se puede vivir en el abandono? Esta se puede vivir desde  la libertad y ésta  a su vez es la posibilidad que tenemos para ser nosotros mismos. Entonces, libertad y abandono son como hermanos y aliados. Para el abandono la libertad es la principal compañera. No es que entregues tu libertad, antes por el contrario te apropias de ella.  Eres libertad puesta en movimiento. Hay que soltar las amarras que te tienen atado al puerto en el que has atracado tu barco por miedo a la aventura del amor infinito del eterno amante que te desafía a amarlo sin límite. Al ejercitar tu libertad te reconoces tal cual eres. Para poder hacerlo necesitas de La descalces; sin descalces tu barco nunca despegará del puerto, siempre estará fijo y amarrado porque siempre habrá nudos que te mantendrán fijo al muelle. Cuándo...

Asumirte, asumir a los demás. Cuarta parada.

  Visitando un centro deportivo en la localidad donde vivo, encontré a un joven que estaba colgado de la barra haciendo su rutina de ejercicio de manera fenomenal.   Sus músculos se marcaban y mostraban señas de un buen desarrollo. Al llegar, noté que seguíamos inmediatamente en el turno para hacer la rutina que hace unos pocos días me había   propuesto seguir. El joven se   quedó mirando y sentí una cierta vergüenza porque no alcanzaba ni a hacer el 1% de lo que éste había hecho. Justo en ese mismo instante llegó un amigo suyo; parecía que llevaban mucho tiempo sin verse   porque su saludo fue muy efusivo.   Al paso, surgió una pregunta del visitante ¿hace mucho tiempo trabajas de instructor de gimnasio en este lugar? Este respondió. No, es mi primer día. En este viaje que estás haciendo es posible descubrir con la ayuda de un buen discernimiento que muchas   veces estás más pendientes de los demás que de ti mismo. Estás comparándote y compit...