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Mostrando entradas de febrero, 2016

Razones para dejar ir.

La vida exige constantemente dejar ir, permitir que lo que ha pasado en nuestra vida y que cargamos como supuestos tesoros o tragedias se vayan yendo. Ser acumuladores de recuerdos por buenos o malos que sean hacen que el paso de la vida se vaya haciendo más lento y la vida se torne pesada. Hay que dejar ir como se amó y a los que se amó. Intentar que las otras personas nos amen como nos amaban ayer es la experiencia más esclavizante tanto para el que ama como para el amado.  Pedir que nos amen como ayer es no creer en el cambio, es pretender que la persona no haya crecido. Obligar a alguien a que nos ame como nos amó ayer es cargarlo con nuestro miedo a crecer. Pedirle a alguien que no cambie porque a mí me resulta genial esa forma de ser es insultar su proceso de ser mejor cada día. Obligarnos a amar como amábamos ayer, a sentir lo que sentíamos  es el fracaso de crecer como persona, es perder la novedad del amor, es quedarse con el amor atado al placer, al pasarl...

Diferencias entre escuchar y oir.

Escuchar; si alguna vez  te has dado a ésta tarea tal vez hayas descubierto que no es labor sencilla más bien es una vivencia compleja. Tan pronto te dispones a hacerlo  aparece la algarabía que hay en tu interior; saltas de idea en idea, de recuerdo en recuerdo, de pensamiento en pensamiento, intentas detener todo pero se hace imposible. En varias ocasiones produce tal intranquilidad que obliga a salir corriendo. Muchos para salir del apuro se dicen una que otra cosita ante si mismos o ante el que está hablando, pero en la mayoría nada que ver con lo verdaderamente profundo de lo que hay en el interior. Otros dizque se escuchan a sí mismos pero lo hacen para sacar a flote todas sus culpas y sentirse la persona más mala del universo, sentir arrepentimiento pasajero pero continuar con lo que vive sin esperanza real alguna. ¿Qué es la escucha entonces? Me atrevo a decir  que es  entrar en  si mismo y captar todo lo que allí suena, resuena, retumba ...

Diez pasos para asumir la crisis como oportunidad.

Ante la crisis presentaré algunas herramientas que quizá puedan ayudar a afrontarla; dependerá de cada cual adaptarlas a su realidad concreta y cotidiana. Algo no está bien. Para la  crisis lo mejor es asumir que algo  no está marchando bien, éste aceptar  es posible que  ocasione: dolor, vergüenza o negación.  Muchas personas no logran crecer en la crisis porque no dan este paso fundamental, pero ojo, aceptar la crisis no significa entrar en un circulo de lamentos y lloriqueos. Buscar culpables. No hay que ponerse a pensar y repensar; el culpable  de dicha situación, en crisis no se está con suficientes fuerzas para hacerlo; además, el saberlo no  llevará a ningún lado. No soluciona nada  lo que único que  ocasionará es envenenar el alma contra alguien o contra sí mismo. Hacer un stop y hablar con alguien. De  carácter urgente hay que  frenar todo y hacer un alto en el camino. Para hacer...

La crisis como oportunidad

Estas situaciones difíciles de la vida aparecen en cualquier esquina. Son ocasionadas muchas veces por factores externos, por nuestros propios desordenes, por la altura de la edad en que nos encontramos, pero algunas otras frutos de nuestras opciones y decisiones. Desde la estadía en el vientre de tu madre hasta el hoy estás constantemente afrontando cambios en tu ser.  El día del nacimiento es un momento bastante fuerte para todos pues se cambia de un ambiente agradable y cómodo a otro más  frío , con mucha luz, con sonidos extraños, imágenes que se desconocen etc, d e ahí en más, pasas durante varias etapas de cambios, la niñez, la adolescencia, la juventud la adultez y la ancianidad.  El paso de una a otra siempre genera en el interior y exterior una serie de aspectos que no siempre son fáciles de afrontar; es más, ni siquiera muchos de ellos se pueden controlar. La niñez, la adolescencia, la menopausia, etc. son situaciones que todo el ser afronta. Al lado ...

Estando en tu casa interior.

Voy a usar una analogía para hablar del orden interior. Somos como una casa con muchos cuartos, algunos más grandes que otros con sus respectivos servicios, funcionalidades, patios etc. A medida que pasa la vida, nos vamos haciendo de situaciones y acontecimientos que vamos guardando en cada uno de los espacios que hay en ella. Quizá muchas de estas cosas que han sucedido desde nuestra infancia hasta ahora no están en el lugar que corresponden o están depositadas en el cuarto equivocado; otras más, ni siquiera tenían que haberse guardado y se debió haberlas dejado ir a su debido tiempo. Otras en cambio, no están siendo aprovechadas en todo su potencial  pero si está acumuladas por ahí sin ton ni son. Todo esto queda regado, acumulado, haciendo estorbo sin ofrecer su riqueza y  por la propia dinámica interna de la casa casi que toman vida propia, manifestándose en gritos y aullidos que no se soportan, esto lleva a algunos se refugien en "otras" casas porque el desorden ...